
Cada día, 30 personas tuvieron la oportunidad de acceder a la cueva prehistórica. El director general de Patrimonio Cultural, Adolfo Rodríguez Asensio, subrayó que el público «se ha quedado asombrado por la calidad de los grabados y su buen estado de conservación». Se trata de pinturas de uros, ciervas y elefantes de hace 22.000 años.
La Lluera I se descubrió en la década de los 70 y la estudiaron los arqueólogos Javier Fortea y el propio Rodríguez Asensio, quien efectuó excavaciones en este lugar entre 1980 y 1987, tiempo en el que apareció La Lluera II.
Según el director de Patrimonio, la apertura de la cueva «significa la puesta en valor cultural de un bien patrimonial de primera magnitud y, a la vez, supone el final de un proceso que comenzó con la excavaciones y el análisis de los grabados». Ahora, confía en que el éxito de visitantes «se repita» en verano.
Santuario
Los expertos consideran a La Lluera como el «más completo santuario exterior de arte paleolítico de Europa». De reducidas dimensiones, destaca en su interior «la gran hornacina» en la que los homosapiens que vivieron en Priorio, en la cuenca media del Nalón, representaron a los animales.





