De acuerdo con los testimonios de los responsables de la sucursal española de Chapman, la parada que el 'Yak-42' realizó en el aeropuerto kirguiz de Manás, donde estuvo parado seis horas y media, selló el destino de los pasajeros. Según explicaron fuentes del caso, los declarantes aseguraron ante el juez que en Manás subieron al aparato otros doce militares con sus equipajes, lo que aumentó el peso de la carga y el consumo. Eso alteró el plan de vuelo, que preveía una parada para repostar en Ankara, y obligó a desviar el avión a Trabzon, aeródromo más cercano pero de más difícil acceso y con escasos dispositivos de ayuda al aterrizaje.





