
Esta revolución del consumo televisivo ha erigido a YouTube en su gran adalid. Un 35% de internautas acuden al menos una vez a la semana a dicho servidor para visionar vídeos de corta duración. Mientras que un 13% opta por acudir a las páginas web de diferentes cadenas generalistas. Este auge de la red para seguir contenidos audiovisuales sigue alimentándose, sin embargo, de la televisión convencional, lo que explica la escasa producción televisiva elaborada sólo para internet.
Felipe Romero, coordinador del estudio Televidente 2.0 a partir de 3.000 encuestas online y 13 grupos de trabajo, señala que «frecuentemente» los espectadores usan la web para visionar lo que no pudieron seguir en la tele el día anterior, aquello que quieren ver antes de que lo emitan o lo que las cadenas programaban cuando uno era niño. Otros de los fenómenos que potencian el consumo televisivo en la red son, por un lado, el mayor conocimiento de las páginas creadas para este fin, caso de Zattoo o Joost, y del otro la utilización del Messenger como canal por el que conversar sobre lo que emiten las cadenas generalistas. Así, un 43% de los internautas de entre 18 y 24 años aseguran comentar en directo la programación que se está emitiendo mientras chatean.
Disposición de pagar
Con respecto al modelo que prefieren los internautas existe «cierta disposición» al pago por la disponibilidad de contenidos. Un 38% de los entrevistados afirma que soltarían la cartera por seguir partidos no emitidos en abierto, por los que pagarían hasta 2,7 euros; a un 59% no le importaría ver películas de estreno, por las que se gastarían hasta 3,2 euros; un 44% dice que verían capítulos de series no estrenados, por los que darían 2 euros, y un 50% películas de DVD, por las que pagarían 2,4 euros. «Esta disposición muestra cómo los españoles inventan el modelo de televisión que quieren consumir en el futuro mientras la industria sigue buscando el suyo», comenta Víctor Gil, la otra cara visible de un informe que también analiza la televisión a través del móvil. Las conclusiones apuntan a que, pese a los esfuerzos comerciales de las operadoras, «aún hay frenos que dificultan el desarrollo del consumo de contenidos audiovisuales a través de los terminales móviles». El primero, que es imprescindible disponer de un teléfono 3G para ello; el segundo, que los que lo tienen consideran el precio como un inconveniente. A pesar de la alta predisposición de los usuarios, sólo un 17% de los entrevistados ha visualizado en alguna ocasión la televisión móvil. Los temas con más interés son noticias, información meteorológica y música, contenidos que se ajustan a entornos que no requieren alta calidad de imagen.





