
La recuperación de los restos de la antigua mina, que fue clausurada en la década de 1960, no sólo permitirá reconstruir un bien patrimonial del concejo -por lo que el proyecto debe ser sometido a la aprobación de la comisión de Patrimonio-, sino mantener la memoria de una actividad que tuvo una incidencia notable en la economía cabraniega desde comienzos del siglo pasado.
Entre los objetivos fijados para este proyecto, que se enmarca en un convenio de colaboración suscrito entre el Consistorio, la Confederación Hidrográfica del Norte y la Consejería de Infraestructuras, Política Territorial y Vivienda, destaca también la difusión de un material poco habitual en el subsuelo de una región con amplia tradición minera.
La recuperación del castillete de la explotación, dirigida en sus inicios por la empresa gijonesa Antracitas de Viñón, S. A., se completará con el acondicionamiento de un área recreativa en sus inmediaciones.
La rehabilitación integral proyectada para el conjunto histórico de Viñón, donde ya se acometieron las labores de conservación de la iglesia prerrománica de San Xulián -declarada Bien de Interés Cultural- y la creación del Museo de la Escuela Rural, permitirá dar forma a un parque histórico-cultural de gran atractivo turístico que consolidará a Cabranes como un atractivo destino de calidad.
Y lo natural
Estas actuaciones de conservación del patrimonio histórico e industrial de Cabranes se suman a otras de mejora del entorno medioambiental que realiza la Confederación Hidrográfica sobre el cauce del río Viacaba. Fruto de estos trabajos, presupuestados en más 1,5 millones de euros, el municipio cabraniego ofrecerá a los aficionados al turismo activo una senda peatonal y ciclista en un singular paraje natural.





