Aunque la actividad de la mina cabraniega ha pasado desapercibida en la historia de la comarca, su importancia económica fue notable. De hecho, según datos ofrecidos por el alcalde, Alejandro Vega, en el 1960 trabajaban 128 operarios trabajaban para la firma Grupo Minero de Viñón, una sociedad que se había constituido apenas siete años antes con 18 empleados.
Por su parte, las mujeres de Vegapallía también realizaron una actividad importante en la extracción de antracitas, ya que la selección de granos precisó siempre las manos femeninas.
La actividad minera que se desarrolló en Cabranes motivó también el desarrollo de servicios como el alumbrado público, aunque medio siglo después de su abandono, sólo quedan algunas ruinas visibles.





