
Hay varios factores dignos de análisis para evaluar este rotundo éxito. Las selecciones autonómicas en Asturias cuentan con poco tiempo de preparación. No se realizan concentraciones, se disputan pocos torneos y sólo se entrenan los domingos y periodos vacacionales a partir de Navidad, por lo que en ediciones anteriores se llegó a los Nacionales con poca compenetración, ya que no daba tiempo a que las jugadoras asimilasen los sistemas de juego.
En esta ocasión, Asturias contó con la ventaja de que el 'seis' básico estuvo formado por un gran número de jugadoras de un mismo Club (La Calzada), cinco en el caso del equipo infantil -incluso en algún momento llegaron a estar seis en cancha simultáneamente- y cuatro en el cadete, que se conocían a la perfección. El cuerpo técnico sólo tuvo que reforzar algunas posiciones con otras jugadoras que respondieron plenamente.
Otro factor determinante en el logro de estos buenos resultados es contar con jugadoras con una iniciación temprana en voleibol con muchos años de práctica, pasando por todas las categorías y con un buen trabajo perfectamente planificado y coordinado por los técnicos en cada nivel para poder lograr así cumplir los objetivos propuestos temporada tras temporada. Todo ello proporciona una mentalidad ganadora y una capacidad de trabajo para superar cualquier obstáculo.
Hay jugadoras que dedican a entrenar tanto tiempo en sus clubes como en cualquier centro de alto rendimiento, lo que luego se transmite en el nivel de juego.
Futuro esperanzador
Además de este éxito colectivo, también es de destacar que varias jugadoras han sido seguidas muy de cerca por el cuerpo técnico de la Federación Española y que casi seguro estarán en las próximas concentraciones.
En categoría cadete María Schleguel, Cecilia Secades y Paula Sánchez ya saben lo que es defender la camiseta de la selección española en diferentes torneos internacionales. Asimismo, en categoría infantil Cristina Llorens, Ayelén García y alguna otra jugadora están en el punto de mira de los técnicos de la española.
Se espera que este buen trabajo encuentre continuidad en un futuro no muy lejano, con un equipo de máximo nivel en nuestra región y que estas chicas, junto con otras que ya se encuentran fuera, no tengan que emigrar para alcanzar la élite en la actividad deportiva en la que destacan y se entregan, además de ser un verdadero espejo en el que mirarse todas sus compañeras.
También es de señalar el esfuerzo diario de los entrenadores, que han puesto su grano de arena a la contribución de este éxito del voleibol asturiano, que tiene que ayudar a cimentar un buen proyecto desde una base que pide paso a grito pelado con una buena generación de jugadoras.





