
Mientras, el portavoz de IU, adelantaba las cosas, incluso antes de los comicios. «El tranvía condiciona de manera notable la cuestión. Hace falta comunicar la zona centro de la ciudad con el Sur, concretamente con Roces. Este proyecto no es un capricho. O se construye el tranvía o habrá que aumentar mucho el número de autobuses para garantizar un buen servicio a la zona». Y añadía: «Es un tema muy importante dentro de nuestro programa y será fundamental para cualquier marco de acuerdo». Finalmente, el compromiso de estudiar su viabilidad consiguió el pacto.
Además, Montes Estrada recordaba entonces que, ya hace más de diez años, cuando la coalición había planteado por primera vez la implantación del tranvía, un proyecto global para Gijón hubiera costado «el 50% del coste total de la obra del metrotrén. Ahora, al plantear sólo una línea, el coste será mucho menor».
El entonces candidato a la Alcaldía aseguró durante la campaña electoral que «esta no es una idea más que se lanza al aire, sino que insistiremos una y mil veces en ella, por lo que puede condicionar cualquier nivel de acuerdo en una futura negociación».
Junto al tranvía, el otro escollo era el soterramiento hasta Veriña. Éste último se salvó después de que el PSOE asumiera como «prioritaria» la cuestión. Al final, unos y otros aseguraron estar «encantados» con los acuerdos alcanzados.
En cuanto al tranvía, unos meses después de la firma del pacto, Pedro Sanjurjo anunció que habría partida económica en 2008 para el plan de viabilidad, tal y como se había comprometido. Finalmente han sido 120.000 euros, que gestionará EMTUSA. Tras meses de silencio -al menos público- sobre esta cuestión, en la reunión de seguimiento del pacto de gobierno que se celebró en el mes de enero volvió a salir la cuestión. La redacción del pliego de condiciones estaba en marcha y «con algún tipo de ayuda externa, acabaremos de hacerla», asegura Jesús Montes Estrada.





