«De aquí a un par de temporadas, la marea rojiblanca se desparramará por Europa, y el Sporting hará palidecer las gestas del 'Gestafe'».
De la tertulia en que logré infiltrarme en la segunda sidrería, a destacar este breve fragmento de diálogo:
-«Esi rapaz ye tan antipáticu que no se aguanta ni a si mismu. Ye un auténticu misántropo.
-Ye verdá que siempre quier tener razón y que lo que él diga vaya a misa.
-Bien fatu yes, amiguín: misántropo significa que tien aversión al tratu con los demás.
-¿Acabáramos! Entonces parézcome a él en el sentidu de que prefiero a un carbayón antipáticu que viva a unos 30 km, antes que a un vecinu simpáticu que me de la tabarra».
El tercer chigre en que hice escala fue la Sidrería Aris (por Aristóteles), lugar de encuentro habitual de los filósofos integrados en la Escuela Peripatética de Caleya. Allí suelen reponer fuerzas al final de sus largas caminatas, merced sobre todo al excelente plato del día ('Platón' figura en la carta). Aquel día servían un pollo en consonancia con la propia escuela filosófica: pitu de caleya. Me acerqué a Ramón, el Epicuro de Gozón, y le pregunté:
-«¿Cómo preparan aquí el pollo?
-Como ya están resignados con su destino, nos limitamos a comentarles que van a morir- fue su respuesta».
Finalmente, y cuando llevaba encima más culinos que los que desfilan en la playa de Peñarrubia durante un día soleado de agosto, un parroquiano del Bar BB y BT se dirigió a mi mientras cumplía el primer imperativo contenido en el nombre del local:
«Yes menos original que'l pecao original».
«¿Qué le vamos a hacer!», exclamé en plan pitu de caleya.





