Las pruebas estaban divididas en dos partes. En la primera, los aspirantes a profesores debían realizar un slalom gigate, mientras que la segunda se basaba en una serie de pruebas técnicas de descenso.
En esta segunda parte es en la que los aspirantes a profesores debían realizar dos bajadas libres con cambios de ritmo donde debían demostrar su habilidad técnica. Los profesores encargados de evaluar a los aspirantes tuvieron en cuenta varios aspectos a la hora de calificar a los 72 matriculados para la especialidad de esquí y a los 45 de snowboard.
Entre los aspectos que se tuvieron en cuenta estaban la posición del centro de gravedad, el paralelismo y disposición de los segmentos corporales, la continuidad, dosificación y ejecución gradual en las curvas, la coordinación de movimientos precisos, el control de la velocidad de traslación, el control de la trayectoria de descenso y la adaptación del gesto técnico a los condicionantes externos.





