
En Londres, el técnico español Rafa Benítez le ganó el duelo al francés Arsene Wenger en el primer tiempo, en el que maniató a Cesc Fábregas, el cerebro de los 'cañoneros', pero se vio claramente superado tras el descanso.
El Arsenal se adelantó en el minuto 23 por medio del togolés Emmanuel Adebayor que, solo en el centro del área pequeña, remató de cabeza un saque de esquina. Pero la ventaja no le duró más que tres minutos. En el 26, Steven Gerrard firmó una gran jugada en el área rival, que culminó con un centro que introdujeron en el fondo de la meta del español Manuel Almunia entre el holandés Dirk Kuyt y el defensa Gael Clichy.
Con el resultado favorable, el Liverpool se replegó y el Arsenal puso todo el juego. Fue muy superior en un segundo tiempo en el que Fernando Torres fue una 'isla' en el ataque de los de Benítez.
El equipo londinense reclamó un penalti de Dirk Kuyt, vio cómo un defensa rival le sacaba un balón sobre la línea de meta y, para mayor desesperación, fue testigo de cómo su delantero Nicklas Bendtner frenaba con su bota otro balón que ya colaba en la meta de Almunia.
En el otro encuentro de cuartos disputado ayer, el Fenerbahce logró una meritoria victoria sobre el Chelsea, que partía como claro favorito, pero que, ahora, está obligado a derrotar al equipo turco en Stamford Bridge. El triunfo del conjunto que dirige el brasileño Artur Antunes 'Zico' tiene doble mérito, porque tuvo que superar el gol en propia meta que marcó el también brasileño Deivid (m. 13).
Lo hizo por medio de Colin Kazim, un delantero turco nacido precisamente en Londres y que la temporada pasada jugó en el Sheffield United (m. 65), y por el propio Deivid, que enmendó su error inicial y llevó el delirio a la afición del Fenerbahce, que aún confía en seguir haciendo historia.






