La necesidad de mano de obra extranjera obedece a la caída de la natalidad producida tras el 'baby boom' de finales de los 50 hasta mediados de los 70 y al crecimiento de la demanda del mercado de trabajo, con un aumento de la ocupación, que ha subido de 12.068.000 empleados en 1994 a 20.233.000 en 2007. Los nativos que cumplen 16 años han pasado de 664.000 en 1991 a 369.000 en 2007. Además, envejece la edad media de los ocupados. Entre 1995 y 2007, cayó en 2,1 millones el número de autóctonos con edades entre los 16 y los 29 años, mientras que aumentó 1,39 millones el de los 45 a los 64 años.
El 0,5% del PIB
El informe resalta la importancia que tiene para el país la llegada de mano de obra de fuera y recuerda que en 2005, los inmigrantes generaron un superávit de 5.000 millones de euros en las cuentas públicas, el 0,5% del producto interior bruto (PIB), la mitad del total de las administraciones públicas. Otra características destacada se refiere a que durante los cinco últimos años, el 50% del empleo creado en España ha sido absorbido por extranjeros.
El presidente de Empresa y Sociedad, Francisco Abad, comentó ayer que los mensajes «catastrofistas» que se están escuchando como «consecuencia de la mayor incertidumbre económica», invitan a recordar que «la inmigración laboral en España es un fenómeno estructural y no coyuntural» y que se trata de un colectivo «clave» para el crecimiento de las principales economías del mundo.
Como ejemplo, el catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, Josep Oliver, citó a las comunidades de Valencia, Cataluña o Madrid, donde «la demanda ha aumentado en un 80 ó 90%».





