El suceso ocurrió cuando Tomás Delgado conducía por la capital navarra. Pese a haber cambiado a ámbar el semáforo que regula el cruce de una confluencia, Delgado decidió continuar su marcha con la intención de rebasar tanto este semáforo como el siguiente. Al llegar a la altura de esta segunda señal luminosa, el conductor arrolló a las personas que cruzaban debidamente en ese momento la calle.
Como consecuencia del atropello, una mujer resultó con lesiones por las tuvo que recibir asistencia médica y estuvo siete días incapacitada, aunque el peor parado fue un niño de tan sólo cuatro años. El pequeño requirió tratamiento quirúrgico para curar una rotura hepática y una fractura de fémur, lo que le tuvo convaleciente durante casi seis meses. Además, le quedaron como secuelas una cicatriz de 15 centímetros en la región abdominal y otras cuatro cicatrices más pequeñas en el muslo derecho, así como una asimetría en dicha extremidad.
El juez subraya que «la actuación de Delgado a los mandos de su vehículo evidencia el quebrantamiento de las más elementales cautelas». De igual modo, el juez asegura que «su falta de previsión de causar lesiones a terceros fue absoluta» y, en definitiva, apunta que «la conducta del señor Delgado supuso una vulneración tosca y evidente del principio de seguridad en la circulación».
El fallo judicial le consideró autor de un delito de imprudencia temeraria y le impuso 200.000 pesetas de multa, un año de privación del permiso de conducir, le obligó a pagar las costas del juicio excepto las de la acusación particular y estimó las indemnizaciones en cifras millonarias.





