
El colectivo tenía programada una visita al museo para ayer. Cuando llegaron a Navelgas, se tuvieron que quedar a las puertas del mismo porque «un bordillo nos impide entrar con las sillas y, además, el ascensor del museo no funciona», criticó ayer la presidenta del colectivo, Sila Murillo.
El grupo estaba formado por 38 personas, de las que seis requieren de sillas de ruedas. Tras amenazar a los responsables municipales con encerrarse en el museo, decidieron concentrarse a la entrada del equipamiento.
El concejal de Turismo, Marcos da Rocha, explicó que el ascensor no funciona «porque la empresa que ejecutó el museo se declaró en suspensión de pagos. No obstante, ya se negoció una solución y será instalado en los próximos días. El problema es que entendíamos que la visita estaba programada para el día 17, cuando el problema ya estaría resuelto». Por ello, pidió excusas a la asociación.





