Si bien habitualmente las cartas que se publican son de agradecimiento a los profesionales que integran nuestro sistema de salud, hoy no puedo dejar de escribir estas letras dirigidas a unas personas que también se dedican al cuidado de la salud, pero en esta ocasión de la salud de nuestros animales. Aunque me resulte doloroso, no puedo dejar de hacerlo, porque sé que mi perra, que durante casi dieciséis años estuvo a mi lado, querría mostrarles su agradecimiento de alguna manera y no se me ocurre una forma mejor que haciéndolo público. Sirvan, pues, estas palabras para realizar el deseo de mi perra, ya que ella ya no puede llevarlo a cabo. Gracias. Gracias con mayúsculas. a los profesionales que integráis el Hospital Veterinario de Asturias, situado en la avenida de Pablo Iglesias, porque precisamente eso, sois unos profesionales. Vuestra dedicación y amabilidad recorre todos los rincones de esa clínica, desde Marioli a la hora de recibir al paciente, que no cliente, (porque el dinero no es lo fundamental en vuestro trabajo) hasta cada uno de los veterinarios que confirmáis el gran equipo, siempre dispuestos a atender o dar un consejo a la hora del cuidado de nuestros compañeros. No puedo dejar de mencionar expresamente a Sergio, el gran cirujano que se ocupó de recuperarla y permitir que siguiera a mi lado casi dos años más, cuando casi no tenía salvación y a ti, Esther, permíteme que me dirija a ti directamente. Para ti, que te ocupaste de ella en primera persona, no tengo palabras. Siempre te preocupaste por ella de manera excepcional. La amabilidad que reina en esa clínica se viste contigo de delicadeza, cariño, paciencia, comprensión, ánimo y entrega al trabajo. Quizás mi perra sabría hacerlo mejor que yo, pero sólo puedo decir: Gracias por todo.