
Así lo manifestaba ayer a este periódico Consuelo Vega, quien aseguró que se está buscando un hueco en las agendas de todos los implicados para acometer un encuentro «inminente» con vistas a lograr el mejor destino para el legado. «Lo ideal sería un centro que genere estudios sobre la gran figura que fue Leopoldo Alas y Ureña», añade la titular de la Dirección General de Cultura. «Un lugar», explica, «en el que se pueda catalogar oficialmente, cuidar y mantener la colección y los archivos, pero que vaya más allá, que dé vida al conjunto, uniéndolo con la herencia de Clarín que ya existe en la Biblioteca de Asturias».
Se refiere Vega al despacho del escritor y un fondo literario adquirido por el Principado hace años y que fue vendido por la familia del segundo hijo del autor de 'La Regenta'. Es decir, Adolfo Alas. Cabe recordar que los propietarios del legado que ahora pudiera generar el deseado centro clariniano no quieren compensación económica alguna, sólo que la riqueza de lo que custodian como un tesoro, pueda tener un fin cultural y social, algo que en la consejería se agradece especialmente, «en nombre de toda la sociedad».
Consuelo Vega mantiene, por otro lado, cierta cautela recordando en todo momento que, siendo el interés obvio, nada se puede asegurar del futuro del legado, antes de conocerlo directamente. «Cuando nos acerquemos a él y escuchemos a la familia, podremos determinar su destino y no antes».
La riqueza del fondo
La colección que ha despertado tanta fascinación ahora entre los responsables políticos suma no sólo algunas de las creaciones literarias de puño y letra de Clarín, sino muchos de los libros que llegaron a su biblioteca como fruto de su extremado interés por la cultura. Pero también reúne la biblioteca de su hijo Leopoldo Alas Argüelles jurídica, pero también literario, con algunos manuscritos, y, parcialmente, el archivo de Fermín Canella.
Quienes la custodian, es decir, la nieta de Clarín, Cristina Alas, y sus dos hijos, Ana Cristina y Leopoldo Tolivar, quieren, además de contribuir a dotar de vida el legado, que su preservación implique no sólo al Principado, sino también a la Universidad, «y de un modo muy especial el Ayuntamiento de Oviedo».






