-¿Se ha equivocado al elegir Renault?
-El problema fue que la historia se vendió de una manera equivocada en el invierno. Se dijo que si iba a Renault tendría un coche ganador, si era Toyota una gran oferta económica y si se trataba de Red Bull, un año de contrato que era lo que yo quería. Fue una canción continua que se escuchó en todo momento y no fue cierta.
-Pero da la impresión de que escogió mal...
-Tenía claro que tanto en Renault, Red Bull o Toyota iba a ser un año difícil porque estaban lejos de la cabeza, sabía que tenía que intentar entrar en los puntos, pelear por el podio si todo marchaba bien. Y en ello estamos ahora. Las dos primeras carreras han sido decepcionantes, claro que sí. El coche no acaba de ir y tengo muchas dificultades para entrar en la crono 3. Pero hubiera sido lo mismo si ficho por otro.
-¿Cuál es entonces su versión del cambio de McLaren a Renault?
-La salida de McLaren era lógica, una cuestión de necesidad vital para mí. Y Renault fue la decisión de intentar escoger lo mejor para los años venideros. Había unos cuantos equipos en liza, los que se hablaba de ellos y los que no se hablaba. Y Renault era el único que tenía experiencia de haber ganado, de haber diseñado un coche campeón del mundo. Los demás eran sólo la esperanza de que pudiera salir bien. Renault ofrecía más seguridad porque ya lo han hecho más de una vez.
-Michael Jordan estuvo toda su vida en los Bulls, Induráin en Banesto, Raúl en el Madrid. ¿Siente esa conexión entre usted y Renault?
-No. No tengo esa sensación, aunque sé que en España se pueda ver así. La F-1 no se veía ni en la tele. Telecinco compró los derechos, explotó la Fórmula-1, creció este deporte de manera importantísima y coincidió que yo conducía un Renault. Pareció que yo venía siempre de ahí. Luego, los dos campeonatos del mundo. Y la vuelta a Renault. Pero hay pilotos que han corrido cuatro años en un equipo y luego siete en otro. No creo que por hacer cinco con Renault me quede ya como piloto Renault.
-¿Rompió con McLaren porque era infeliz?
-No sólo por eso. El equipo no tenía mucho interés en que yo estuviese allí. Sabía que había un buen coche, capaz de ganar, pero con el que yo no iba a ganar nunca. Entonces para no ganar, mejor me busco otro coche.
-Queda la sensación de que Hamilton, un debutante, obligó a salir a un doble campeón del mundo.
-Lo que diga la gente no me quita el sueño porque dentro de 25 años, cuando esté en el salón de casa viendo la tele, nadie va a recordar estas cosas. A veces quedan cosas que son verdad, por desgracia otras que no lo son, y tampoco me importa. Si queda esa sensación, no es la verdadera.
-Pero se ha establecido una rivalidad casi futbolera, como la del Madrid y el Barça.
-Nunca tuve problemas con Hamilton. Toda la rivalidad que se planteó tampoco fue cierta, pero sí era lo que vendía en ese momento. Yo no me fui de McLaren por Hamilton, sino por el equipo en sí.
-Pues lo disimularon, porque rivalidad sí que dio impresión de existir...
-¿A cuándo se refiere?
-Por ejemplo, en Hungría, con el lío de la clasificación.
-En Hungría el equipo me dice que cuando salga del pit, voy a adelantar a mi compañero. Luego no le adelanto, pierdo una vuelta de quemar gasolina, y cuando llego al pit pierdo allí tiempo mientras me dejan esperando.
-¿Son tan diferentes Hamilton y usted?
-Sí, somos personas totalmente distintas. Pero ni tuve, ni tengo, ni tendré ningún problema con Hamilton. Los pilotos no tenemos tanta relación como para tener problemas entre nosotros. Eso no tiene que ver con que si un piloto perjudica a su compañero de equipo, perjudica a los dos coches y no tiene ninguna represalia, ni le hacen nada, pues sabes que allí no pintas nada.
-Usted que es un animal competitivo, ¿no teme resignarse, aburrirse de no ganar este año?
-No, porque es un nuevo reto para mí hacer carreras al 120%, rodar incrustado entre un grupo de coches, intentar adelantar, arañar puntos... No estaba acostumbrado. Cuando estaba en posición de ganar el título, hacía veinte vueltas buenas, tenía ventaja y había veces que bajaba revoluciones. Este año es todo lo contrario. En la última vuelta tiro a tope a ver si avanzo una posición más. Por tanto, voy a crecer como piloto. Y no hay problema en eso.
-¿Se irá de Renault, se ve en otro equipo? Se presenta un año propenso para las especulaciones.
-Me veo corriendo en un equipo campeón. Es lo que quiero. Voy a intentar no estar siempre entre el noveno y el décimo. Quiero ganar carreras y títulos. El primer objetivo es conseguirlo con Renault y no es absurdo porque ya lo hemos alcanzado. No hemos empezado con el nivel necesario, pero a ver si a mitad y al final lo podemos arreglar.
Se abre el abanico
-¿Quiere correr en Ferrari o en un coche ganador?
-Quiero un coche ganador. Puede haber muchos. McLaren lleva nueve años sin ganar. En este momento, casi prefiero correr en Renault, que ganó en 2005 y 2006, antes que en McLaren, que no gana nada. El abanico se abre para un coche ganador. Puede ser Williams, Toyota o BMW, que está creciendo mucho y a gran velocidad. El año que viene pueden arrasar en el Mundial.
-¿Y Ferrari?
-Sí, ellos son más constantes. Cambien o no las reglas, siempre luchan por el Mundial. No me decanto por uno de los que varían o por Ferrari. Quiero un coche ganador.
-Complete la frase. En 2009 seguiré en Renault si...
-No es fácil completar la frase. En 2009 correré donde pueda ganar. Si tuviese que apostar, apostaría por Renault porque estoy convencido de que el año acabará bien. Estaré más cerca de los primeros.
-¿Se le ocurre alguna propuesta para mejorar la Fórmula-1?
-El año que viene mejorará bastante con la reducción de aerodinámica, los neumáticos lisos, con los que tendremos más agarre en las curvas. Y la frenada. Habría que inventar algo en la frenada para que se hiciesen más largas. No podemos frenar en el cartel de cien o cincuenta metros porque para adelantar tendrías que frenar más tarde todavía y no hay posibilidad de maniobra.
-¿Le da tiempo a pensar en otras cosas dentro del coche?
-En carrera, no mucho, pero en los entrenamientos, sí.
-¿Y en qué piensa?
-Pues si apagué la calefacción y cosas así.
-Cualquier día manda mensajes por el móvil o se pone a fumar...
-No, no tanto. En los entrenamientos trabajas en ciento y pico vueltas, las gradas vacías y demás, y te da por pensar. Si te mandan hacer una tanda de veinte vueltas, cuando vas por la diecisiete, te empiezan a venir cosas por la cabeza, sin pensar en nada concreto.
-En el colegio era un alumno invisible, callado, no se metía nunca en líos, pocos amigos... Ahora es centro nuclear del deporte español y del debate sobre su persona. ¿Cómo es posible esa transformación?
-Conservo todo de aquel niño, todos los detalles de mi personalidad. Lo que pasa es que cuando eres una persona normal del todo, aquí en la Fórmula-1 eres un raro. Te miran como raro. Lo que haces o dices se considera increíble, cosas muy raras que llevan a debate. Pero no veo que nada que haya hecho o dicho de lo que me arrepienta por ser una barbaridad. Lo volvería a hacer porque creo que son normales en una persona con sentido común.
-¿Cómo se ve dentro de diez años?
-Sentado en casa, en el sofá.
-Y dónde está ese sofá, ¿en Suiza, en España, en Asturias?
-En Suiza.
-¿Y ninguna vinculación con la F-1?
-Ninguna.
«Me perdería en Candás»
-Un lugar para perderse en Asturias.
-Candás. Pasé veranos allí cuando era pequeño y tengo recuerdos muy cariñosos.
-¿Espera el ascenso del Sporting?
-Sí, a ver si es posible este año. Siempre se desinflan al final, espero que este año no suceda.
-¿Y el Oviedo?
-Está peor la cosa, ¿no? Fui una vez al Carlos Tartiere, pero a partir de ahí perdimos todos y bajaron a esa Segunda División.
-¿Javi Villa llegará a la F-1?
-Hay que esperar. La GP2 es una categoría extraña. A veces gana gente que no ha hecho nada en todo el campeonato. Los que ganan el campeonato lo hacen con mucha ventaja sobre los demás. Nunca hay varios pilotos luchando, sino un máximo de dos. Puede ser el año bueno de Javi.
-Presume de buen cocinero.
-Cuando estoy en casa tengo que cocinar porque o lo hago o no como. Estoy en Suiza normalmente solo, y si no, también intento cocinar. No tengo ninguna especialidad, aunque cocino de todo.
-Y usted que se considera una persona normal, ¿qué piensa de aquella gente que daría un brazo por cenar con usted, conocerle, etcétera?
-Me siento un privilegiado por pertenecer a este deporte. Hago lo que me gusta, conduzco coches increíbles, encima gano carreras y me pagan por ello. Somos afortunados porque los sueldos en F-1 están bien. Y aunque la carrera deportiva dure poco, diez años o así, merece la pena.
-¿Y sabe cuánto dinero gana?
-Sí, más o menos.
-Los deportistas van por el mundo como maletas. Avión, aeropuerto, circuito o avión, autobús y campo de fútbol. ¿Le da tiempo a ver algo?
-Tengo suerte por eso. Algunos países me han gustado mucho. He conocido sitios increíbles, como Australia. Me encanta por su gente, lo abierta y cariñosa que es. He ido a Kenia con Flavio y me impactó muchísimo cómo vive allí la gente. Japón me sorprende por su cultura y el aparente caos que reina.
-Si tuviera un hijo y le dijera que quiere ser piloto de F-1. ¿Qué errores impediría que cometiera?
-De entrada, eso sería un error. Si ya piensa ser piloto de F-1 con cinco o seis años, sería un grave error. Si eres bueno, no te preocupes que ya te ficharán todas las marcas y te van llevando a los monoplazas. Y si no eres bueno, te vuelves a la universidad y ya está.
-¿Qué relación tendrá con el circuito que se está construyendo en La Morgal y que acogerá su museo?
-Máxima relación. Estaré encima de ello desde el primer momento al último. Es un proyecto muy interesante para Asturias y tengo muchas ganas de verlo en pie.
-¿Se ve gestionando algún programa de jóvenes pilotos?
-Sí, eso sí puede ser. ENVIADO ESPECIAL










