TERESA GEIJO
ARTISTA

-¿Cómo surge su pasión por la cerámica?
-Empecé en la cerámica debido a la fuerte impresión que me dio encontrarme en el Museo de Arte Moderno de México con la obra del ceramista mexicano Gustavo Pérez. Después contacté con el también ceramista Toni Soriano a través de los cursos de la Universidad Popular que él imparte y que fui simultaneando durante dos años con la Escuela de Cerámica de Avilés, donde asistí a las clases de Ricardo Fernández. Así empecé a probar las posibilidades que tiene este material.
-¿Qué intenta expresar a través de sus creaciones?
-Mis obras expresan un conjunto de cosas: la pasión por las formas, por la intriga de lo que pueden contener en sus entrañas y el gusto por el color, tacto y sonido.
-¿Qué es lo que más destaca en sus obras?
-Lo que destaco de mis obras es, quizás, la diversidad y la forma de aplicación de los esmaltes, así como la riqueza de formas que se consigue al incidir la luz en sus diferentes ángulos.
-¿Qué carencias hay en el mundo del arte?
-En el mundo del arte hay muchas carencias. Se necesitaría un lugar donde trabajar, donde haya un espacio amplio, diferentes tipos de hornos... Para los que no tienen esa posibilidad es muy difícil desarrollar esta técnica porque no hay ningún sitio donde se pueda llevar una pieza cerámica con esmaltes u óxidos a cocer, por lo que si no tienes un horno tus ideas están muertas. Y por supuesto, necesitamos más lugares expositivos como el que nos proporciona la Fundación Alvargonzález que tiene a bien prestarnos su sala de exposición en Cimadevilla.





