Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Más Actualidad

OPINIÓN ARTICULOS
Días extraños
04.04.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
DÍAS extraños nos han encontrado, cantaba un desgarrado y lisérgico Jim Morrison en su disco Strange Days. Pero ni siquiera él pudo imaginarse el cruce inverosímil de géneros, las maneras híbridas, el desbordamiento absoluto de los espíritus por el signo incontestable de este nuevo tiempo. Una sociedad mediática, globalizada, multicultural, caótica, donde nada es cierto y sólo reina la probabilidad. Un siglo XXI que yo me imagino como un niño bajo la luz de un parpadeante fluorescente que se cuenta los dedos cada hora y siempre le salen once, o como una gigantesca caja llena de bombones rellenos de venenos o placebos, da igual, envueltos en llamativos papeles de colores. Google procesando al día veinte millones de gygabites; ciclos de desarrollo tecnológico cada vez más cortos; nutrigenómica, biotecnología, robótica, nanotecnología ; pensar globalmente para actuar localmente; la conectividad constante y total Este futuro no ha llegado, ha irrumpido y lo ha vuelto todo del revés con unos mantras que pueden crear en la gente el mismo desconcierto, una idéntica desesperación, la análoga soledad que se puede sentir al estar en medio de una orgía y no lograr tener una erección. Hemos salido directamente de las cavernas al espacio y enfrente tenemos más historia de la que podemos digerir, mientras las hienas de la incertidumbre ríen y ríen en un círculo alrededor.

En este mundo loco en el que las agujas de las antiguas brújulas tiemblan en sus guías y no aciertan a señalar nada, el mejor rapero es blanco, el mejor golfista es negro y Suiza gana la Copa America. ¿Quién entiende nada? El mercado intelectualiza la trivialidad, los intelectuales trivializan el pensamiento; alguien ha cortado con un alicate las alambradas de espino que antes separaban el Chiki Chiki de Bach, a Modigliani de una película porno, a las pizzas con anchoas del neorrealismo, a Montserrat Caballé de Fredie Mercury, a Charlie Parker de la Premier League, al mester de juglaría de los existencialistas, a Warhol de Platón Y entretanto Balzac discute con Gauguin sobre la última entrega de Star Treck mientras se toman un café en Starbucks.

Pero nuestra esencia es la resistencia, el fortalecimiento de uno mismo, la supervivencia a toda costa, un ejercicio intransitivo de la voluntad que sólo aspira a mantenerse. Cada muro siempre es una puerta. Y para ello, para lograr identificar el espíritu del tiempo que mora en acontecimientos tan dispares a fin de alcanzar la comprensión de nuestra porción de mundo, hace falta volverse proteico, y lo más parecido que existe al famoso Zelig de la película de Woody Allen es un adolescente. No me refiero a retornar a la eclosión hormonal, a la adoración de lo instantáneo, a la primavera perenne, al grito sinsentido, sino a su capacidad de sorpresa en relación a todo, a su modo de mirar para admirar y verlo todo nuevo. Copiemos su gramática de las formas, porque ellos son mucho más que botellón y banalidad, son esfera cuando hay que proteger, hexágono cuando se necesita pavimentar, espirales cuando se empaqueta, hélices para agarrar, ángulos para penetrar, ondas para comunicar, parábolas para emitir y recibir, catenarias para aguantar, fractales para colonizar Recordemos que en su naturaleza, al igual que en la arquitectura animal y en la naturaleza en general, la línea recta está ausente, y que sólo llega con los años y con una experiencia que poco a poco criogeniza su capacidad de adaptación. Por ello, miremos, desesperémonos un poco si hace al caso, y luego sonriamos. Seamos siempre aprendices.

| Comparte esta noticia -

¿Qué es esto?

Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS