En este mundo loco en el que las agujas de las antiguas brújulas tiemblan en sus guías y no aciertan a señalar nada, el mejor rapero es blanco, el mejor golfista es negro y Suiza gana la Copa America. ¿Quién entiende nada? El mercado intelectualiza la trivialidad, los intelectuales trivializan el pensamiento; alguien ha cortado con un alicate las alambradas de espino que antes separaban el Chiki Chiki de Bach, a Modigliani de una película porno, a las pizzas con anchoas del neorrealismo, a Montserrat Caballé de Fredie Mercury, a Charlie Parker de la Premier League, al mester de juglaría de los existencialistas, a Warhol de Platón Y entretanto Balzac discute con Gauguin sobre la última entrega de Star Treck mientras se toman un café en Starbucks.
Pero nuestra esencia es la resistencia, el fortalecimiento de uno mismo, la supervivencia a toda costa, un ejercicio intransitivo de la voluntad que sólo aspira a mantenerse. Cada muro siempre es una puerta. Y para ello, para lograr identificar el espíritu del tiempo que mora en acontecimientos tan dispares a fin de alcanzar la comprensión de nuestra porción de mundo, hace falta volverse proteico, y lo más parecido que existe al famoso Zelig de la película de Woody Allen es un adolescente. No me refiero a retornar a la eclosión hormonal, a la adoración de lo instantáneo, a la primavera perenne, al grito sinsentido, sino a su capacidad de sorpresa en relación a todo, a su modo de mirar para admirar y verlo todo nuevo. Copiemos su gramática de las formas, porque ellos son mucho más que botellón y banalidad, son esfera cuando hay que proteger, hexágono cuando se necesita pavimentar, espirales cuando se empaqueta, hélices para agarrar, ángulos para penetrar, ondas para comunicar, parábolas para emitir y recibir, catenarias para aguantar, fractales para colonizar Recordemos que en su naturaleza, al igual que en la arquitectura animal y en la naturaleza en general, la línea recta está ausente, y que sólo llega con los años y con una experiencia que poco a poco criogeniza su capacidad de adaptación. Por ello, miremos, desesperémonos un poco si hace al caso, y luego sonriamos. Seamos siempre aprendices.





