Y de los que al esforzarnos en meternos en la piel de nuestros prójimos, cuando leemos que en España se divorciaron 96.752 personas, nos produce honda preocupación.
Investigaciones recientes nos enseñan que los divorcios no sólo perjudican gravemente a la familia sino que también contribuyen al calentamiento de nuestro ya recalentado planeta. Que al ocupar más viviendas las familias disgregadas el consumo de luz es mucho mayor. Según el científico Alfonso V. Carrascosa, en España los hogares extras como consecuencia del divorcio crecieron el año 2000 en 157.494: un 3,6% más de los hogares del país, y más de un millón de habitaciones extras por tal motivo. En definitiva, que el matrimonio de hombre y mujer que se complementan, que forman una comunidad de vida y amor, que es el verdadero y lógico, resulta que también es el ecológico.





