ÁNGEL SÁNCHEZ
PROFESOR DE KUNDALINI

-¿Qué le pasa a esta ciudad para que le crezcan como setas cursos de yoga y similares?
-Es que el mundo necesita equilibrio. Hay un montón de condicionantes que guían nuestro deseo hacia lo material, en lugar de ir a querernos y ayudarnos más.
-Esto también lo dicen los curas.
-Sí, claro, el Vaticano y Rouco Varela hablan de amor muy bien. El problema es que cuando un cura de la Teología de la Liberación quiere pasar de las palabras a los hechos, lo condenan.
-Reformulo la pregunta: lo que usted cuenta lo podría decir un misionero.
-Claro. Hay curas en los barrios y pueblos que propugnan lo mismo que el yoga, pero con otros métodos.
-Oiga, ¿de qué es usted profesor?
-De kundalini. Viene de la filosofía oriental, donde se la entiende como la energía espiritual que todos tenemos dentro pero que hay que despertarla. Lo que intentamos es ejercitar ese despertar.
-Y lo hace con un método de posturas y ejercicios que recuerdan a la gimnasia. ¿Se puede elevar el espíritu desde algo tan físico?
-Por supuesto. Piensa que sólo desde la quietud puedes contactar con todo el mundo mental interior. Es ahí, en la quietud, cuando puedes desconectar de esas presiones que desde el mundo de la política o la economía se nos lanza para que seamos de una determinada manera.
-El problema es sacar tiempo para no hacer nada y ponerse en plan de 'ommm'.
-Ésa es una equivocación muy común. Hay un yoga para cada una de las necesidades del ser humano. Se trata de estar aquí y ahora, así que puedes hacer yoga mientras estás delante de un ordenador, o en atasco. Y esto lo puede practicar todo el mundo.





