
«Es increíble, una bermejada más», señaló el portavoz nacional de CSI-CSIF, Juan Antonio Martín. Todas las organizaciones adelantaron su intención de acompañar a sus responsables federales durante la cita en la sede del ministerio, fijada para esta tarde. El representante en la Administración de Justicia de UGT en Asturias, Juan Miranda, indicó que, según sus informaciones, Bermejo prevé trasladar una oferta «mucho mejor» que las manejadas hasta ahora por su ministerio para intentar lograr un acuerdo hoy mismo.
El ministro, por su parte, justificó su decisión de prescindir de quienes han sido los interlocutores sindicales en los últimos dos meses por su «pérdida de confianza en ellos y con la intención de desbloquear el conflicto». La negociación volvió a encallar ayer. Justicia se atuvo a su propuesta del lunes, que contemplaba un aumento salarial inmediato de 140 euros al mes y de 180 a partir de abril de 2009. La oferta fue rechazada el miércoles en referendo por los funcionarios. Los sindicatos mantienen su pretensión de lograr una subida de 200 euros mensuales para equiparar sus ingresos con los de sus compañeros de las comunidades con las competencias ya asumidas.
«Maniobra de división»
Los movimientos de las últimas horas han desatado reacciones contradictorias. Fuentes sindicales han interpretan la estrategia de Bermejo como «otro gesto de soberbia y un intento de dividir a los sindicatos» logrando un arreglo con las direcciones sin contar con las bases. Las otras centrales acusan a UGT de «cometer una traición» contra la unidad de acción sindical y a su Federación de Servicios Públicos de «ponerse al servicio del Gobierno», aunque algunos dirigentes regionales, como Ana García, de Madrid, ya ha advertido de que apoyarán la huelga al margen de su organización si esa es la voluntad de los trabajadores.
La central de adscripción socialista, mientras tanto, intenta mantener un perfil propio entre las posiciones del resto de los sindicatos y la del Gobierno. Sus delegados no acudieron a la reunión de ayer por discrepancias con la convocatoria. «Parecía una orden en vez de una negociación», señaló Miranda. Fuentes de la organización en Madrid aseguran que la decisión de Bermejo de asumir las riendas de la negociación responde a un encargo del Consejo de Ministros para zanjar el conflicto cuanto antes, como expresó la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega al final de la sesión del gabinete. Mientras Luisa (nombre ficticio) se desesperaba ayer intentando desatascar el expediente de una boda que tenía planeada para principios de mayo, a escasos metros, los funcionarios oficiaban el enlace entre Carmen González y Teófilo Roque. «Tuvimos suerte, nos dieron la fecha de la boda pocos días antes de la huelga», explica la novia. Hasta ayer, Carmen confiesa haber pasado «mucho miedo de tener que anularlo todo». Esta joven pareja gijonesa acudió ayer al Registro Civil de Gijón por segunda vez en menos de un mes y medio. Se casan en el Ayuntamiento en octubre y necesitan los certificados de nacimiento y la autorización para poder celebrar su boda. «Hicimos cola una hora y media, justo cuando empezó la huelga, y nada; ahora, nos han llamado para que viniésemos a recoger los papeles», explican. Nieves Triviño acudió a los juzgados de Avilés por diferentes trámites. En el Registro Civil no tuvo problemas, pero en el Juzgado número 5 no le pudieron sellar un documento al no poder demostrar que era urgente. «Es un fastidio tener que venir para nada». Su hermana Silvia recuerda que el registro de su hija recién nacida le llevó tres días. «Menos mal que no tenemos prisa».





