-La información no perjudica. La sociedad debe estar informada, y gracias a ello, hoy sabe que el maltrato es un problema. Hace diez años no lo tenía más claro. El problema es cuando el interés se centra en el aspecto dramático, en vez de intentar ver las raíces del caso.
-¿Es recuperable un maltratador? -No hay evidencias científicas porque las terapias que se aplican llevan aún poco tiempo. Pero hay que pensar que el condenado a prisión volverá a la sociedad, y tendrá relaciones de pareja. Así que, de cara al futuro y por la seguridad de esas mujeres, hay que intentarlo.
-El caso de Isaura Pascual, como el de Elena Hevia y otros resultan de una violencia extrema. ¿Están aumentando estos crímenes?
-No tengo ningún estudio con perspectiva histórica, pero no me da esa impresión. Siempre hubo los entonces llamados crímenes pasionales.
-¿Qué tienen en común todos los maltratadores?
-No existe un perfil típico que encaje en todos los casos. No son personas con una patología, son gente normal. No podemos decir que todo machista sea un maltratador en potencia. Efectivamente ése es el sustrato, pero luego deben actuar otros factores que mueven al uso de la violencia para la consecución de un fin determinado, que es el de someter y controlar a la mujer.





