
El Molinón podría acoger hoy a unos 20.000 espectadores, lo que sería la mejor entrada de la temporada, en un encuentro en el que el equipo necesita sus gradas más repletas que nunca. Carlos Barcia, secretario general del club, apreció esta semana «un buen movimiento». El campo rojiblanco vivirá su mejor ambiente.
El Nástic tiene cierto atractivo, por su reciente paso por Primera, pero el verdadero reclamo para la afición es el equipo rojiblanco, que en los desplazamientos, por cuestiones de marketing, se mantendrá de rojo, color con el que no conoce la derrota.
El partido será especial para Mingo, quien debutó en Primera con el equipo gijonés, en la época de Miguel Montes, poco después de llegar a Gijón con 20 años y todo un futuro por delante. Ahora, con casi 31 años, tiene una larga trayectoria, aunque esta temporada estuvo frenada por las lesiones.
En otras épocas jugaron en los dos equipos Chipía, Coma, Paquito, Sergio Lara, Juanjo Valencia, Ismael Irurzun y Juan Díaz. Como entrenador, José Nogués dirigió a los dos conjuntos.
El partido también tiene algo de especial para el mediapunta mierense Jandro, seguidor del Sporting en su infancia, que casi siempre destaca en El Molinón, donde ya jugó con el Albacete, el Celta y el Alavés.
Maldonado es otro de los nombres propios del partido. El delantero de San Fernando fue objetivo del Sporting en el verano, pero la oferta del Nástic era muy superior. Ahora, el jugador cedido por el Betis vuelve a estar en la agenda de los técnicos rojiblancos, pero en un proyecto de Primera División, en el que también figura el céltico Núñez y pendiente del futuro del malaguista Calleja, si bien el primer objetivo es ganar esta tarde para mantenerse en posiciones de ascenso, con la misma ventaja y con una jornada menos. Tras el encuentro de hoy sólo faltarán diez. Una eternidad.





