
Después de varios días desayunando con críticas de vecinos y comerciantes de la zona, la concejala de Medio Ambiente, Dulce Gallego, expuso ayer los argumentos de la empresa municipal en defensa de la obra, destacando su importancia y la imposibilidad de ofrecer 'cero molestias'. En su opinión «cualquier obra de gran envergadura causa inconvenientes», por lo que resaltó los beneficios que supondrá para la ciudad la ejecución de estos trabajos. «Me gustaría que la gente recordara lo que pasaba antes en Gijón cada vez que llovía un poco».
Según Gallego, los trabajos de saneamiento realizados en los últimos años evitan que se inunden amplias zonas de la ciudad, como ocurría hace años cuando se acumulaban las precipitaciones. Con el nuevo colector, además, «estamos anticipándonos a los problemas del futuro, derivados del cambio climático. Está cambiando la manera de llover». La edil lamentó las críticas vecinales y señaló, en referencia a la oposición municipal, que «es muy fácil sacar a la militancia a la calle. Lo complicado es planificar las obras y llevarlas adelante».
Dulce Gallego insistió en que el perímetro de protección de la obra, «que sólo afecta a la calzada y deja libres las aceras» se planteó atendiendo a criterios de seguridad, por lo que la zona de trabajos se cerró con 'vallas ciegas' -«las más seguras para los peatones»-, si bien en un pequeño tramo ya se han sustituido por otras de tipo 'somier', más permeables.
Pasos de acera a acera
Con respecto a la ausencia de pasos internos y la incomunicación entre ambas aceras, una de las principales quejas de los vecinos, la concejala aseguró que «antes de empezar la obra había tres pasos de cebra, y ahora tenemos abiertos cuatro pasos para peatones». Dos de ellos se sitúan al inicio y al final del vallado, y otros dos en mitad de la obra. Sobre los tramos de acera afectados por obras se limitó a apuntar que corresponden a los trabajos de saneamiento de una fachada y por tanto no son competencia de la EMA. Dulce Gallego insistió en que los trabajos se están realizando de acuerdo a lo marcado en el plan de obra y señaló que, aunque recientemente se amplió el plazo global de 17 a 22 meses, «esta modificación solo afecta a los trabajos en el pozo de tormentas y no a la obra en esta calle». Así, el Ayuntamiento insiste en que esta zona podrá recuperar la normalidad «a principios del verano», probablemente en junio.
Los afectados por la construcción del colector, sin embargo, siguen lamentando su situación. Ayer la protesta se materializó en una concentración frente al portal número 34 de la calle en obras, donde se reunieron cerca de medio centenar de personas. Sus planteamientos, ya conocidos, insistían en los «graves trastornos» que vienen sufriendo desde hace meses: ausencia de vías de emergencia y acceso para minusválidos, pérdida de servicios municipales, pérdidas en los negocios de la zona, imposibilidad de colocar terrazas...
Negocios resentidos
Avelino Gutiérrez, peluquero, aseguró, por ejemplo, que desde el comienzo de las obras su negocio ya se ha resentido y que incluso se ha visto obligado a reducir su plantilla de nueve a seis trabajadores. «Mucha gente va a ir al paro», pronosticó. En la zona, apuntó, existen 68 comercios, con 350 empleados. En cuanto a los residentes de la zona, una de sus quejas es la ausencia de cubos de basura, ya que tan solo se han dejado los de reciclaje, que además están precintados. También se lamentan de los ruidos que provoca la obra.
Entre otras medidas, los afectados exigen que se aumenten los turnos de trabajo, pues temen que al ritmo actual la obra se prolongue más allá del verano. De hecho, señalan que la obra comenzó en octubre, con un plazo de ejecución de seis meses. Piden además que se exima del pago de impuestos a los comercios durante el tiempo que esté cortada la calle.
Por otra parte, ayer se reabrieron al tráfico las calles de Melquiades Álvarez y Ventura Álvarez Sala, también afectadas por obras de la EMA. DULCE GALLEGO
AVELINO GUTIÉRREZ





