
Según explicaron a EL COMERCIO, miembros del departamento de obras de la caja leonesa, los costosos trabajos de rehabilitación integral programados tienen un plazo de ejecución de seis meses y podrían ser una realidad, si no se producen contratiempos, a principios de 2009.
Uno de los principales cambios que afectarán al diseño original del edificio, que se encuentra en el catálogo de inmuebles protegidos de la ciudad, tiene que ver con el sótano. Este espacio, que durante los dos años en que Gijón fue zona republicana durante la Guerra Civil se utilizó como checa para retener prisioneros, tendrá un uso cultural. La actual zona de archivos, cochera, instalaciones de servicios y cámaras acorazadas se dejará diáfana para albergar exposiciones artísticas itinerantes de la Obra Social y Cultura de Caja España.
Los responsables de Caja España aún deben tomar varias decisiones sobre algunas estancias del edificio. Así, por ejemplo, la entidad leonesa aún no sabe qué hará con la Notaría del Muelle, que tiene arrendada el 60% de la primera planta del edificio hasta 2009. Asimismo, la entidad con sede central en la Casa de Botines de Gaudí, en la capital leonesa, sigue madurando la idea de alquilar para oficinas la segunda planta, con unas vistas privilegiadas al puerto deportivo gijonés, que se encuentra sin uso desde los años setenta del pasado siglo (desde que se trasladaron de allí la presidencia y la dirección general de Duro Felguera).
Tampoco está definido aún si la entidad fijará finalmente en el palacete construido en 1920 sus servicios centrales en Asturias, así como su dirección territorial para todo el norte de España.
Entre tanto, las emblemáticas oficinas junto a los Jardines de la Reina se han utilizado en los últimos tres meses de forma provisional por los seis empleados de la sucursal de Caja España en Corrida, durante sus obras de reforma que finalizaron ayer mismo.





