Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Local

AL AIRE
Seis
05.04.08 -

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
MÁS palabras y palabros que se incorporan a esa obra que no cesa titulada 'Diccionario del disparate':

Analogía: relación de semejanza entre cosas distintas. Bajo un punto de vista filosófico, un argumento analógico es aquél con el que se afirma que si dos consecuencias son similares, deben haber tenido causas similares. Para facilitar una mejor comprensión del mismo, el filósofo de la Escuela Peripatética de Caleya Fredo Kierkagar acostumbra a contar a sus discípulos el caso de un nonagenario que le aseguraba haber dejado embarazada a una mujer 60 años más joven:

-«Lo tuyo me recuerda la historia de un cazador sumamente despistado que en cierta ocasión acudió a un safari pertrechado con un simple bastón en lugar de la escopeta. De pronto, surgió de entre la maleza un león hambriento que se abalanzó sobre él, pero tuvo los reflejos suficientes para apuntar con el bastón y abatir a la fiera de un certero disparo- dijo el filósofo.

-¿No digas tonterías! Lo que pasó es que al león le disparó otro cazador de la expedición- replicó el anciano.

-Pues aplícatelo- concluyó el escéptico Fredo."

Justicia: ¿Úla?

Mamifiero: el león, sin ir más lejos.

Perversión: la del lenguaje puede alcanzar cotas tan delirantes como las de este diccionario mismamente. Claro que la cruda realidad lo supera con creces en no pocas ocasiones. Ahí va un ejemplo de entre millones posibles: el de un dermatólogo que cuando un cliente rico padecía cierta infección la denominaba dermatosis; si el paciente era del montón, le diagnosticaba sarna, y, en fin, si se trataba de un pobre hombre, la bautizaba como roña a secas.

Reivindicaciones: las de los nacionalistas suelen ser un auténtico cachondeo aunque no tengan ninguna gracia. Hay excepciones, como la reflejada en una antañona pintada leída en un lugar de Euzkadi:

«Obispos vascos», rezaba.

Debajo, alguien con un par de dedos de frente añadió:

«¿Y monjas suecas!».

| Comparte esta noticia -

¿Qué es esto?

Opina

* campos obligatorios
Listado de comentarios
Vocento
SarenetRSS