
Pedro relata (y retrata) los lugares de Tánger donde se ha encerrado para escribir su último guión, el subidón de adrenalina y tequila que supone encontrarse con Chavela Vargas en su retiro mexicano de Tepoztlan, lo que es escribir guiones frente a las playas de Cuernavaca y la vorágine de saberse invitado, «como Presunto Emperador» de la Movida Madrileña (así, con mayúsculas, la modestia parece que está pasada de moda) al 'Baile de la Rosa' monegasco, el encuentro 'kitsch' por excelencia, la sublimación monárquica de la horterada.
Lo cuenta así: «Un día de enero -relata- llegó a mi oficina un e-mail del Principado de Mónaco en el que se nos hacía partícipes de un proyecto inaudito: habían pensado que el tema (estético y cultural) del tradicional Baile de la Rosa sería la Movida Madrileña. Como Presunto Emperador de dicha movida, consultaban mi opinión al respecto y si podría colaborar en la preparación del evento. Lo primero que sentí fue una sensación de absurdo, y lo segundo que la idea me resultaba enormemente halagadora. Decidí encargarme de la invitación para darle autenticidad a algo que no lo necesita (una fiesta benéfica en Montecarlo es una fiesta benéfica en Montecarlo». Almodóvar se puso manos a la obra. Confeccionó (con ayuda de Juan Gatti) la invitación y sugirió que la música corriera a cargo de sus amados Fangoria y las Nancy Rubias. En el blog aparecen, entre otros datos exclusivos, fotos del 'making of' de la foto de invitación. «Es el signo de los nuevos tiempos. Todo el mundo tiene su propia línea de ropa, su perfume y sus millones de fotos. Puedes estar muriéndote de hambre, que tu carrera esté en franco declive, pero diseñar ropa, tener tu propio perfume y disponer de un generoso banco de fotos 'sobre tí mismo' equivale en la actualidad a saber las cuatro reglas, en los años cincuenta». Después, añade: «Bibiana Fernández llegó atacada a la sesión de fotos. A partir de ahora la llamaré Libiana Fernández, por su extrema delgadez de la que cruelmente hace gala (...) Libiana llegó atacada porque además del ansia que le provoca (aunque ella lo niegue) no haber comido más de 200 gramos de pechuga de pavo en las últimas semanas, no se había sentido segura del 'modelo' para hacerse la foto, hasta antes de llegar al estudio. Un Dior la salvó de la tragedia».
Carolina y el champán
Pero el manchego no sólo desvela secretos de sus mejores amigas, también de los anfitriones de la fiesta como cuando desvela la afición de la princesa Carolina por el champán. «Pegada a su copa de champán, cero actitud protocolaria, Carolina me recibió con el calor y la complicidad de una vieja amiga. Y esta instantánea amistad, se prolongó y profundizó a lo largo de las 24 horas que pasamos en el Principado. Me contó que en el primer Baile de la Rosa, que su madre organizó, Sammy Davies Jr. se encargaba del espectáculo, pero se indispuso la noche antes, y su madre, la princesa Gracia, ni corta ni perezosa llamó a su amiga Josephine Baker a París, y allí se presentó la Baker, con sus plumas y sus bananas. (...).
Por la noche me presentó a toda la familia. Su dulce hermano, el príncipe Alberto; su divertido marido, Ernesto de Hannover (una de las grandes revelaciones para la troupe española, un tipo listo, inteligente, muy culto, un showman en las distancias cortas), y también me presentó a sus hijos. Carlota me impresionó. Las fotos no le hacen justicia, es una de las criaturas más hermosas que he visto en mi vida».





