Empezó el partido señalizando un penalti a favor y a instancias de su asistente por unas manos de Campano. Curiosamente han pasado 31 jornadas, desde la primera, para que nos volviesen a pitar un penalti. El Nástic reclamó uno en el área local, por una caída de Jandro que pareció un piscinazo y así lo vio, por lo que fue amonestado el jugador asturiano. También las vieron Campano, Mingo, Maldonado, Mairata y Moisés. Y por el Sporting, Jorge, Sastre y el segundo entrenador Iñaki Tejada.
Los tres goles del Nástic se produjeron en jugadas no muy claras. Los dos primeros en las faltas señalizadas y en el tercero puede existir falta al borde del área sobre Raúl Cámara. También dejó de señalizar algunas faltas claras, por lo que fue protestado, en algunas fases del encuentro. Quizá lo mejor que hizo fue intentar aplicar la ventaja, pero en líneas generale fue un arbitraje que no dejó contento a ninguno de los dos equipos y eso no es buen síntoma.





