
La mujer había cedido 368 metros de suelo al Consistorio en 1934, para que ubicase allí el fielato de Pumarín. Pero una vez desaparecido éste, la propiedad debía volver a las manos de la familia. Y así lo reconoció la Justicia a finales de 2007.
No es sencillo. El terreno lo ocupa ahora parte de la acera de la calle, un jardín y la carretera que da salida a todo el tráfico de Magnus Blikstad. Precisamente por esta última el Consistorio ha quedado liberado de culpa, ya que, como argumentó el edil, para la construcción del vial la parcela fue entregada al Gobierno regional y «en el momento en que se interpuso el litigio pertenecía al Principado». Por esa razón, serán ellos quienes estén obligados a negociar con los herederos de Josefa.
Sin embargo, aclaró, «en este momento, Ayuntamiento y Consejería están hablando para ver en qué términos se resuelve el asunto». Argüelles incidió en que «el tema no se ha abandonado y somos muy conscientes de la situación». Y para muestra un botón. Las conversaciones entre Consistorio y Principado tratan de perfilar «en el caso de que esto se solucione con una indemnización, que porcentaje aportará cada administración».
Pero los propietarios desean poner fin a una causa que lleva en los juzgados desde 1971. Quieren una compensación económica y la quieren ya. Creen que el gobierno regional y municipal «se tiran la pelota uno a otro» para evitar pagar lo que les deben. De momento, para recordarles la premura de su caso, han pintado de amarillo los límites de su parcela.





