
ACTIVIDADES
Continúa así una inversión de los fondos económicos municipales en proyectos de cooperación internacional. Empieza también un nuevo mundo en Ribadedeva. Como el que ayer se recreaba en el polideportivo y como se lleva haciendo desde el pasado lunes. Se celebraban las primeras Jornadas Interculturales y algunas de las 96 personas que han venido de 29 países distintos a vivir a Ribadedeva ofrecían a decenas de visitantes un trozo de su cultura. Lo hacían a través de la música, con bailes de reaggeatón, a través de fotos que mostraban rincones de México o Guatemala, a través de los peinados como el que Yasmery y Bedi hacían a Celia, una pequeña colombrina de «seis años y medio» que, sin dudarlo, se sentó en la silla «para que me llenen el pelo de trenzas» típicas de la República Dominicana.
Té saharaui
Puzzles, cuentacuentos, maquillaje... decenas de talleres que culminaban con una gran jaima a la que el viceconsejero de Seguridad, Emigración y Cooperación al Desarrollo, Valentín Ruiz, y el alcalde de Ribadedeva, Alejandro Reimóndez, no dudaron en acudir para «tomarnos un té saharaui» hecho con las manos de Canta y Duma. La primera llegó a Peñamellera hace «muy poco» y la segunda reside en Colombres desde hace «dos meses». En pocos días dará a luz «un bebé que será español». Pero a él le inculcará los valores de su familia del Sáhara.
La de ayer fue una jornada de intercambio de culturas porque, como aseguró Reimóndez en la presentación del proyecto de la escuela, «es un orgullo albergar a gente de otros países para poder convivir con ellos y saber cómo fue la vida de nuestros antepasados cuando emigraron». Lo dice un alcalde de un municipio que ya cuenta con un 4% de población inmigrante. Se trata, en definitiva, «de conocer la realidad de otras culturas» que, por otra parte, cada vez son más en esta sociedad. El conocer a personas con otras culturas, religiones y puntos de vista, tal vez, sea el motivo de que la solidaridad aumente con el paso de los años y las conciencias se despierten en forma de llevar un sueño a otras partes del mundo.
Recordaba el viceconsejero ayer en Colombres que el Gobierno del Principado, «en poco menos de una década, pasó de invertir 2 millones en proyectos de cooperación internacional a 14». Es decir, el 0,7 que, por Ley, han de aportar las regiones de sus recursos propios. La educación, resaltó Ruiz, «es muy importante porque se le ofrece a las generaciones que formarán la sociedad del futuro». Una lástima que ese derecho recogido en la carta de los Derechos Humanos no esté al alcance de todos ya que, tal y como advirtió el viceconsejero, 771 millones de adultos en 2007 no sabían ni leer ni escribir, y ahora 23 países corren el peligro de no contar con la universalización de la educación».
Nacer unos centímetros más arriba o abajo en el mapa define el destino de las personas. En Ribadedeva quieren dar un empujón hacia la educación y fomentar la diversidad de culturas, la base para conocer la sociedad cambiante de este momento.





