Con apretar el botón de un ordenador se evitaría que un condenado campe libre. ¿Por qué no se hace?. Porque políticos y juristas (algunos), no quieren. ¿Por qué no mudan el criterio?. Porque les hacen falta más Mari Luces. ¿Triste!.
Pero eso no bastará para que haya pederastas en la calle, porque pese a su peligrosidad, estos enfermos mentales andan sueltos. ¿Han cerrado los manicomios!, ¿perdón, los centros psiquiátricos de internado!. «Tá pa dir pa la Cadellá», decían, pero ahora «ya no se lleva».
Huelva, enardecida y manipulada, pide el linchamiento de Santiago del Valle, del Juez, del Secretario, de quien sea; otros, oportunistas, piden cadena perpetua. Menda, ni lo uno ni lo otro: el criminal ha de cumplir su pena y el enfermo peligroso ha de estar aislado, encerrado en un Hospital, no en la cárcel, ningún maníaco puede vagar buscando víctimas.
Faltan reformas legales, que endurezcan algunas penas, pero más urgente es que a los funcionarios irresponsables, sean jueces, fiscales o secretarios, los echen del servicio, y que los enfermos mentales, médicamente peligrosos, estén controlados. Un enfermo no se rehabilita: se cura, o no.
Me preocupa la Justicia pero más la Salud Mental. ¿La relación con Siero?. No te puedes hacer idea, amigo lector, las personas que ni duermen ni viven tranquilas porque cohabitan con desequilibrados de los que la Administración se desentiende. El miedo, el terror que sienten es inhumano. Ni siquiera les servirá el sacrificio de la preciosa Mari Luz, porque los ciudadanos seguirán prefiriendo fútbol, culebrón o cotilleos; los políticos, sus conspiraciones y el resto de profesionales ¿chinflos de gaita!.





