
Bernardo Granda (33 años)
Félix Menéndez Díaz (27 años)
Alfonso López (32 años)
El párroco asegura que la vocación «es un misterio de amor, un sentimiento que no se puede contar», aunque el germen nació en la parroquia de La Merced, en Oviedo, «que tiene mucha vida gracias a los jóvenes». Recuerda haber asistido a misa, diariamente por las mañana, con la presencia de alrededor de un centenar de jóvenes.
Para Menéndez Díaz, la Iglesia católica ha vivido peores momentos en la historia que los actuales con el arrianismo o el luteranismo y asegura que «en todas las crisis ha salido fortalecida».
En cuanto a la juventud de los sacerdotes dice que no importa la edad, porque «hay curas veteranos que tienen más energía que muchos sacerdotes jóvenes».
La vocación para Alfonso López, párroco en San Nicolás, nació pronto y de una manera «muy normal». Procedente de una familia que iba a la Iglesia «más o menos», se sumó a su paso por el Colegio 'Paula Frassinetti' de las Doroteas, «donde nos pusieron unos buenos cimientos, a los que hay que añadir mi parroquia, San Nicolás». «El ejemplo que vi me enganchó y quise ser aquello que experimentaba, podía hacer feliz a una persona», explica el joven sacerdote, quien matiza que «marché a Oviedo con 16 años y allí estuve hasta los 26 que me ordenaron sacerdote».
Para Alfonso López, «el número de seminaristas ha crecido en la Iglesia Católica, especialmente en Asia, América Central y del Sur y África, aunque ha descendido en lo que podemos llamar Primer Mundo'. Recuerda que cuando ingresó en el Seminario «éramos 22 y hoy son sólo 16». Sin embargo, afirma que «es verdad que hay otros seminarios en España florecientes como Madrid, Toledo, Sevilla o Valencia, entre otros. En este sentido, apuntó que «creo que nos toca trabajar, no hay que esperar que vengan los fieles, sino que hay que ir en busca de ellos, necesitamos una pastoral de vanguardia, a pie de calle, esto es evidente».
En cualquier caso, puntualizó que «hay menos vocaciones porque nos hemos despreocupado un poco en este campo, ya que antes con poco trabajo se recogía mucho, pero ahora hay que trabajar el doble, aunque cueste para continuar buscando nuevas vocaciones sacerdotales que aparezcan. Opina, con rotundidad, que la Iglesia católica «no sufre agresiones, más bien es interpelada». Reconoce que «la Iglesia la formamos mujeres y hombres de hoy para dar una respuesta, desde el Evangelio, a nuestra sociedad». Y añade que «constituye el diálogo fe-cultura-hombre de hoy, en el que intentamos dar una luz que pueda ayudar en la vida diaria a cada persona, por eso hay que adecuar la respuesta a cada situación, a cada cultura; el hacerlo de manera correcta puede ser lo que ocasione que a veces no se nos entienda, fallamos muchas veces en la transmisión».
Otro caso diferente es el de Bernardo Granda Pérez, el nuevo párroco de La Luz, que celebró su primera misa en la parroquia del barrio alto el pasado 13 de enero. Granda es, además, capellán en el Hospital San Agustín, donde está dispuesto a desarrollar «una actividad apasionante y necesaria en la asistencia y apoyo espiritual de los enfermos, como parte de la Pastoral de la Salud». Su opinión sobre la Iglesia católica es que «no puede aceptar ofertas del '2x1' que ofrecen los supermercados en sus artículos o de saldos de productos, simplemente tiene un mensaje que propone y no impone». Añade que la Iglesia «no es intransigente y manifiesta su propuesta con el fin de mantener el mensaje original del Evangelio». ALFONSO LÓPEZ
BERNARDO GRANDA
FÉLIX MENÉNDEZ





