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Jovellanos libre de Bellver: una interpretación económica
07.04.08 -

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Para comprender los sucedido en 1808, desde el motín de Aranjuez hasta la reacción militar y popular del 2 de mayo, o la liberación del claro patriota Jovellanos, es necesario remontarnos a un siglo antes. Porque a comienzos del XVIII se produjo una fuerte conmoción en nuestra realidad política. En la guerra de Sucesión se enfrentaron dos posturas. Una, la de mantener el sistema político heredado sin cambios significativos. Fue defendida por lo que llamó Ernest Lluch «la España vencida», la que deseaba que ocupase el trono el archiduque Carlos. Esencialmente, hubiera mantenido administraciones diferentes en los diferentes reinos peninsulares y una esclerosis en la estructura eclesiástica agraria. No puede olvidarse que España, como subrayó Petty para explicar su escaso desarrollo frente a Gran Bretaña, era esencialmente agrícola.

Frente a esto, se alzaba en Castilla el partido Golilla. En él ocupó un puesto clave el maestro de Jovellanos, Campomanes. Normas esenciales de él eran la unificación económica nacional y la desamortización. Cuando Jovellanos, por consejo de Olavide, se asoma a la economía con Cantillon aprenderá las ventajas de un mercado integrado, y además, como se manifiesta en el 'Informe de la Ley Agraria', respalda, de modo radical, la tarea desamortizadora, y con Adam Smith se embarca en un liberalismo económico clarísimo.

Los enemigos de todo esto, que habían preparado el motín de Esquilache y buscado incluso la muerte de Carlos III, continuaron tramando contra la nueva política económica reformista que pareció consolidarse -mercado unificado y desamortización- con los Godoy, los Cabarrús, los Jovellanos y demás ilustrados. Carlos III había frenado a Campomanes en lo que se refería a las provincias vascas, pero Godoy impulsó al canónigo Llorente en la eliminación foral. El resultado fue un foco vasco-navarro, hasta ahora, opuesto al mercado unido.

Esta actitud de Jovellanos le llevó a chocar con la Inquisición, porque grandísima parte de los eclesiásticos y de nobles muy influyentes se oponían a todo cambio. La tensión con estos sectores va a ser, como sostiene Javier Varela, la base fundamental de la destitución de Jovellanos del Ministerio de Justicia, primero, y su encarcelamiento en Bellver, después, porque Godoy, para pervivir políticamente, ante la fortaleza de los reaccionarios y su influencia en los Reyes, se convierte en su enemigo, aunque lo suavice en sus 'Memorias'. Godoy también jugó a ser 'fouché'.

Lo curioso es que ese partido reaccionario es el que está detrás del motín de Aranjuez y del golpe de Estado del Príncipe Fernando, que concluirá con la abdicación en Napoleón y que éste ceda la Corona a José I. La rectificación a Godoy era muy popular, y eso explica la paradójica liberación del 6 de abril de 1808 por los reaccionarios. Lo que sigue, y el tremendo dilema de Jadraque, es bien conocido.

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