
SU MANDATO
-Hace poco más de una semana celebraron la Asamblea Anual del club. ¿Transcurrió sin sorpresas?
-Fue casi un trámite. Todo transcurrió con absoluta normalidad, sin problemas. Se aprobaron los presupuestos, como siempre, a la primera.
-Tampoco crea que es lo más habitual...
-Somos una sociedad muy apacible. Siempre hay consenso para casi todo. El objetivo de esta asamblea era sólo reunir a los socios e informarles.
-Este mes se ha cumplido el primer año de su tercer mandato al frente del Club de Regatas. ¿Qué valoración hace?
-Este año no se ha caracterizado por realizar grandes obras. Hemos arreglado los almacenes, la cocina... Pero estamos acabando de pagar la piscina. Contamos con una economía de guerra, porque durante mis ocho primeros años como presidente se renovó la fachada, los pavimentos, se hizo un nuevo restaurante, la cafetería y la rotonda. Todo esto además, claro, de la piscina climatizada.
-¿Volverán pronto a mejorar las instalaciones?
-A partir del año que viene, de nuevo comenzaremos a acometer las obras comprendidas en el plan director, que ya conocen los socios.
-¿Con alguna prioridad?
-Por supuesto. Lo más importante es llevar a cabo la ampliación del gimnasio y la renovación de los vestuarios. Luego Dios dirá. ¿Habrá que dejar algo para los de atrás! (Risas).
-Y usted querrá dejárselo lo más fácil posible...
-Voy a dejar el club en perfecto estado. Lo abandonaré en 2011, ya que este es, como dicen los estatutos, mi último mandato.
-¿Cómo ha afrontado el club todos los gastos de estos últimos años?
-Hablamos de más de tres millones de euros. Somos una sociedad económicamente saneada, que ha ido invirtiendo en sus instalaciones todos sus beneficios.
-¿Se ha cumplido su sueño de ver el Club de Regatas del siglo XXI?
-Sí, tenemos unas instalaciones remodeladas que son nuestro orgullo, y el de todo Gijón, y la envidia de otros clubes.
-¿Qué importancia concede a los actos sociales celebrados en el club y abiertos a todos los gijoneses?
-Llevamos muchos años desarrollando este tipo de actividades. El entendimiento con el Ayuntamiento y las demás administraciones es total. Aquí se celebran muchas cosas y espero que siga siendo así.
-Suman 4.000 socios. ¿La cifra va a crecer?
-No, el número de socios está estabilizado. Aquí con cada socio entra toda su familia, por lo que los hijos son buena parte de las nuevas entradas. De todas formas, es un dato demográfico general: muere más gente de la que nace. Por otra parte, siguen asociándose familias nuevas. Nuestros 4.000 socios en Gijón nos convierten en una sociedad con un peso específico.
Deporte y sociedad
-¿Cuál es y será el papel del club en la infraestructura turística de toda la ciudad?
-En la actualidad, creo que es un lugar importante tanto en el aspecto deportivo como social de la ciudad. Estamos encantados de formar parte de ese tejido. Acabo de llegar de la celebración del centenario del Club Náutico de las Palmas, en la que se volcaron los socios, el Ayuntamiento y todas las administraciones. Están muy orgullosos.
-Su centenario será en 2011. ¿Tienen ya algo preparado?
-Quiero crear una comisión nueva que desarrolle los actos de este centenario. Los deportivos y los sociales. Me gustaría contar con las administraciones para que en Gijón podamos disfrutar de algunas regatas importantes. Además, queremos organizar un congreso para todos los clubes y editar un libro del centenario. A todo esto se suman los actos sociales y los conciertos que nos gustaría hacer.
-Coincide con el año de su marcha.
-De hecho, sólo seré presidente tres meses de 2011, pero voy a dejarlo todo preparado.
-¿Le fastidia que gane protagonismo alguna de las dos caras del club: social o deportiva?
-Han estado mezcladas desde su nacimiento. Esto es un club náutico, fundado como una sociedad deportiva, pero también forma parte de la vida de la ciudad. Evidentemente, no todos nuestros socios tienen un barco. Considero que lo ideal es que no se quede rezagado ninguno de estos dos aspectos.
-¿No le pica el gusanillo de la política?
-Absolutamente nada.
-Ha respondido con una claridad meridiana.
-Sólo tuve una inmersión en política, durante la segunda legislatura de José María Aznar. Y, entonces, ocupé un puesto técnico, si bien de confianza. Se me hizo responsable de toda la planificación hidráulica del Norte de España y fue un trabajo maravilloso. Pero yo soy ingeniero de Caminos y, gracias a Dios, tengo mucho trabajo con el que disfruto enormemente.
-¿Qué proyectos tiene para el futuro, una vez que abandone el cargo y se vea más libre?
-Siempre me he tomado tiempo para poder llevar las cosas con bastante tranquilidad. La inteligencia, dicen, es la capacidad de adaptarse a las circunstancias y creo que yo siempre he sabido adaptarme bastante bien. En el momento actual, estoy seguro de que también será así.





