El abogado Eduardo Corugedo explica que la propiedad sólo ha llevado a cabo «el mantenimiento mínimo, mínimo, mínimo». En estos momentos, el inmueble, evidentemente, no se puede considerar en ruinas ni cerca de eso, pero « podría llegarse a eso». El listado de cuestiones que relatan tanto el abogado como los vecinos van desde las filtraciones y humedades hasta las ventanas que quedan abiertas en los pisos vacíos, mayoría en estos momentos. Al parecer, en esas viviendas no sólo «no se cierran las ventanas, sino que no se han cerrado las llaves de paso».
A eso se han añadido también numerosos problemas con los bajos comerciales. «En algunos entraba gente a dormir, y también en algún portal». Uno de esos bajos fue tapiado lo que, a juicio de los vecinos, ha sido casi peor: «Está creando humedades y hongos». Pero, sin duda, la principal avería era la del tejado, precisamente la que parece que se está arreglando ya.
Quizás, si este primer requerimiento por parte del Ayuntamiento da sus frutos, incluso no sería necesario llegar a presentar la denuncia ante los tribunales. Pero los vecinos no se fían. De hecho, están convencidos de que, si no alquilan los pisos vacíos es porque «van a seguir intentando el derribo. Porque, con algún arreglo, podrían sacarles mucho dinero a esas viviendas».
Por el momento, han recibido con agrado la noticia del nuevo rechazo del Ayuntamiento a aprobar el derribo. Pero saben también que a la empresa le quedan otras opciones, y que puede volver a dirigirse a la Delegación del Gobierno.





