
Los hechos se remontan a 2005, cuando la propiedad del inmueble solicitó a Delegación del Gobierno permiso para derribar el inmueble. Pretendía levantar nuevas viviendas. Pero los trámites administrativos obligan a que Delegación solicite informe al Ayuntamiento de Gijón, y éste fue negativo. En cualquier caso, en aquella ocasión el promotor retiró la petición. Pero la cuestión no quedó ahí. El 27 de noviembre de 2007, la junta de gobierno del Ayuntamiento de Gijón denegó una nueva solicitud para la demolición. El 2 de enero de 2008, la empresa presentó un recurso de casación, que fue nuevamente rechazado la semana pasada.
Inclusión en el catálogo
Es más. El inmueble del final de la calle de Marqués de San Esteban ha sido incluido en el catálogo urbanístico. Los números 62 a 68 disponen de protección ambiental en suelo urbano, en la ficha CENT-CENT-A-268. Ese nivel de protección impide derribar la fachada, pero no acometer obras en el interior. Según la ficha del catálogo, la fachada del inmueble «es representativa de los estilos arquitectónicos de la ciudad, y cuya conservación se considera necesaria, tanto por su calidad propia como por su contribución a la preservación del ambiente urbano». Sí permite el catálogo la «reestructuración» interior.
Así las cosas, la promotora no tiene más opciones ante el Ayuntamiento, al menos para derribar el inmueble de forma completa. Sí puede solicitar el permiso a Delegación del Gobierno, aunque es de suponer que, tal y como están las cosas, el informe municipal sería negativo una vez más.
Al margen de las actuaciones judiciales, los vecinos se pusieron en contacto también con el Ayuntamiento. Habían leído que Gijón sería una de las ciudades pioneras en la lucha contra el acoso inmobiliario y pensaron que debían aprovechar eso. Por eso, algunos de sus representantes hablaron de forma directa con el concejal de la Vivienda, Francisco Santianes, quien comunicó la situación a la junta de gobierno, a finales de marzo. Según Santianes, de los dos o tres casos que habían sido remitidos al Ayuntamiento, este era «el único preocupante» y el «primero que llega realmente sobre acoso inmobiliario».
El equipo de gobierno decidió que Urbanismo requeriría a la empresa propietaria del inmueble a «hacer los arreglos pertinentes», explica Santianes. En caso de que, pasado un plazo, eso no funcionase, queda la opción de que sea el propio Ayuntamiento el que, de oficio, acometa las obras, y luego pase la factura a la empresa. Pero, por el momento, parece ser que eso no será necesario, porque los vecinos de Marqués de San Esteban han confirmado que la semana pasada comenzaron los arreglos. Y lo hicieron por el lado más urgente: el tejado del número 64, donde el viento había levantado la tela asfáltica, haciendo que varias viviendas tengan serios problemas de goteras y humedad.





