A su llegada a Barcelona procedente de Marruecos, donde participó en el exigente Marathon des Sables, el ex capitán del Barça reconoció que tiene el título de entrenador «desde hace tres o cuatro años», pero insistió en escapar del «oportunismo». «Estoy al margen», comentó Luis Enrique cuando se le requirió sobre los rumores que apuntan a un tándem con Guardiola al frente del equipo, «y lo que no voy a pretender es postularme ni ofrecerme». Para demostrarlo, mostró su deseo de que «Frank Rijkaard siga muchos años y logre muchos éxitos».
Además, el asturiano quitó importancia a la pañolada que sufrió anteayer la junta directiva al final del partido ante el Getafe en el Camp Nou, la primera de la era Laporta, recordando que en su etapa como jugador «me las he comido de todos los colores. Es normal que la gente esté descontenta, porque los jugadores también lo están. Ellos se entrenan cada día para cambiar esta dinámica, aunque no es fácil hacerlo de un día para otro».





