
El murciano Kike Mateo, cuya ausencia forzada ha perturbado los planes de Manuel Preciado estas últimas semanas, recibió ayer el alta médica, empezó a pelear con éxito por el balón sobre el césped del campo número 2 de las instalaciones de Mareo -«me he encontrado mejor de lo esperado»- y volvió a mostrar aquel toque que lo ha convertido en una de las referencias, no sólo ofensivas, del conjunto rojiblanco.
«Me han dado el alta y he vuelto a estar con mis compañeros, que es como disfruta uno, no estando apartado y trabajando al margen», explicó el futbolista rojiblanco, centro de atención de cámaras de televisión y fotógrafos durante la sesión matinal. El mediapunta podría ser la gran novedad de la lista de convocados para el partido de La Rosaleda.
Es evidente que hasta ahora el murciano ha respondido perfectamente a su papel en la media punta y ha sido pieza clave en el buen hacer de los rojiblancos en la Liga, aunque quiso ayer quitarse méritos. «Me conformo con estar a disposición del míster para el partido de Málaga. Será él el que decida si juego de inicio o de reserva. Verá cómo estoy, pero también hay compañeros que lo están haciendo bien», dijo Kike Mateo. «Por ejemplo, el otro día, Omar metió un gol y estuvo sensacional. Lo importante no es que si yo juego. Si queremos ascender, no podemos depender ni de Barral, ni de mí, ni de Bilic, ni de nadie. Sino de la plantilla», incidió el jugador.
Tras casi un mes parado, o más bien apartado del trabajo del grupo -porque el preparador físico Lorenzo del Pozo lo ha sometido a una exigente preparación- y sin molestias que le dificulten, a Kike Mateo sólo le falta fondo físico: «De la lesión estoy bien y el tono físico lo iré cogiendo poco a poco». Por eso, ayer optó por retirarse a mitad del entrenamiento. Mañana ya lo hará al completo.





