
Y es que, bajo el serio nombre de 'El reto de la calidad en los recursos humanos' con el que se ocultaba la citad mesa redonda, el hecho de que los ponentes fueran López Ufarte, Amavisca y el ex sportinguista Iván Iglesias, además del propio Lillo, convirtió la cita en salón de cámara del auditorio ovetense en un particular partido entre futbolistas y hosteleros. Se suponía que los primeros debían meter un gol a los segundos en forma de enseñanza de gestión de plantillas y trabajo en equipo.
Dos horas después
Sin embargo, la contienda acabó con los jugadores profesionales fuera de juego, expulsados por unos hosteleros a los que la acumulación de retrasos, debido a lo densa de la jornada inaugural del congreso, les dieron los ánimos suficientes como para driblar a los crack y decirles que, hasta aquí hemos llegado y que casi dos horas de demora sobre el horario previsto (tenía que haber comenzado a las 12.30 y a las 14 horas todavía no lo había hecho) eran argumento suficiente como para acortar intervenciones e irse a comer.
Sin embargo, como no podía ser de otra forma, reinó el 'fair play', porque, aunque quizá demasiado larga, Lillo logró hacer reír a un público que acababa de ponerse en pie para aplaudir un final inaugural con himno de Asturias cantado al son de gaita y tambor. Dijo el ex entrenador del Oviedo que lo importante «es el compromiso» y recordó la frase que, aseguró, le hizo famoso y le llevó a conocer a Jorge Valdano, «para jugar en zona, hay que vivir en zona». Su críptico mensaje tenía el objetivo de transmitir a los hosteleros la necesidad de trabajar en equipo, donde todos se sientan importantes, en un 'todos' en el que incluyó desde la estrella mediática hasta el utillero.
Al final, el regate de los hosteleros, pidiendo tiempo antes de que acabar el partido, convirtió en telegráfico el mensaje no sólo del resto de jugadores, sino de la ponencia más técnica que seguía a la de los futbolistas. Todos quedaron para los postres.





