
Lo dijo con el convencimiento de quien acude a un plató de televisión y prohíbe que escriban bajo su imagen el término 'filósofo'. Porque «filósofos somos todos», porque todo el mundo tiene su manera de mirar, ver e interpretar el mundo, porque la filosofía no es algo «unívoco», sino que está llena de matices. «Por favor, no me ponga filósofo», dice exigir en la pantalla, que ha de añadir un adjetivo como «platónico, materialista o estoico» para contentar al maestro.
Dejó este principio claro Gustavo Bueno ante sus compañeros de profesión, a los que además de ofrecer una amplía reflexión sobre el hacer y el saber, que de eso iba su charla, consiguió hacer reír en más de una ocasión. Porque antes de afanarse en presentar su tesis sobre el particular, habló largo y tendido de la filosofía en general e incluso dejó claro que no es materia en la que los políticos tengan puesta la mirada a la hora de programar la educación: «Los padres de la patria tienden a considerarla como algo superfluo», subrayó con el beneplácito de un buen grupo de profesores.
Con ese concepto claro, avanzó en una conferencia que llevaba por título 'El papel de la filosofía en el conjunto del HACER', que pretendía recordar un libro suyo escrito hace cuarenta años y que cambia el último término por el de 'saber'. El quid de la cuestión a debate era la relación entre ambos conceptos. ¿Hay una separación entre los dos? Se ha tendido a pensar que sí, se ha asimilado con teoría y práctica, con conocer y actuar y se ha debatido incluso sobre si el saber está por encima del hacer, si es superior, si es algo propio de dioses.
Demolición de ideologías
Gustavo Bueno presentó todas esas propuestas para lanzar su propia teoría sobre el particular: «La tesis central es que no son dos cosas distintas, son la misma cosa, porque el saber es siempre hacer y el hacer es siempre saber», explicó. Y continuó después hablando de otras interpretaciones que tienden a considerar el saber como algo individual y el hacer como algo social y público. Esa teoría lleva a Bueno a preguntarse qué tipo de saber hacer es la filosofía, para concluir que en sí misma no tiene ninguna verdad propia, a diferencia de las que sí ofrecen la política, la religión o la ciencia. ¿Cuál es entonces es papel de la filosofía» Para Bueno, no es otro que «la demolición de las ideologías».
Su charla fue larga y profunda y seguida con interés por los participantes en un encuentro de profesores de filosofía que arrancó con la presencia de Carlos París el pasado 31 de marzo.





