
En el caso de la ganadería maliaya, se trata, además, de una vaca roxa, dedicada a la producción de carne, el subsector hasta ahora menos afectado por la lengua azul, que ha hecho incidencia en los animales de producción lechera.
La detección de este nuevo caso se realizó tras someter a la vaca a los análisis exigidos por la Administración regional para autorizar el movimiento de animales. «Íbamos a llevarla al mercado de la Pola y llamamos al veterinario para que hiciera las pruebas», explicaron ayer los propietarios.
Tras la confirmación del diagnóstico por parte del laboratorio de Algete, en Madrid, la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural seguirá el protocolo de control y vigilancia establecido. «Se hará un seguimiento del animal y de la explotación y se vacunará toda la cabaña. Llegado el caso, podría sacrificarse», explicaron fuentes del departamento regional.
Concursos vacíos
Y es que las medidas de control contra el serotipo 1, que se transmite por la picadura de un mosquito ya instalado en la región, son menos drásticas que las adoptadas frente al más agresivo serotipo 8, presente en el centro y norte de Europa, que exige el sacrificio inmediato del animal. Esta variante de la 'lengua azul' se ha detectado este año sólo en una explotación de Arancedo, en el concejo de El Franco.
Pero los efectos de la enfermedad catarral del ganado superan los ámbitos veterinarios. El concurso-subasta nacional de la Raza Asturiana de la Montaña que se celebrará entre el viernes y el domingo en Infiesto, en el municipio de Piloña, registrará una participación inferior a la que se contabilizó en ediciones pasadas. Pero no porque haya reses enfermas, sino porque «los ganaderos están cansados de hacer tantos trámites», señalaron desde Aseamo, la agrupación encargada de la organización del concurso.
Así, este fin de semana, se expondrán para el campeonato 212 animales, procedentes de 32 ganaderías de las comarcas oriental y central de la región que han superado los controles de seguridad establecidos por la Dirección General de Ganadería para evitar la propagación de una enfermedad que no se transmite a los humanos ni por comer carne ni beber leche.





