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Asturias

EL CAMPO
Los ganaderos temen que el resurgir de las 'vacas locas' reduzca el consumo de carne en la región
Los productores y los sindicatos agrarios defienden el valor de un producto con «controles exhaustivos» en el que no se registrado ningún caso desde 2001
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Los ganaderos temen que el resurgir de las 'vacas locas' reduzca el consumo de carne en la región
CORTE. Un empleado prepara piezas de vacuno para su venta en una carnicería. / E. C.
Los dos últimos fallecimientos registrados en España a causa de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, la variante humana del mal de las 'vacas locas', han caído como una losa sobre el sector ganadero, que ya atravesaba una profunda crisis a causa del incremento de los costes de producción. Y es que, aunque el consumo del producto infectado se produjo hace al menos ocho años, los productores de carne asumen que la alarma social que suscitan este tipo de sucesos va a generar una pérdida de confianza por parte de los consumidores hacia la carne de vacuno.

«Ante estos casos, el consumidor siempre piensa: 'Por si acaso...' Y deja de comprar. Pero la carne está, más que controlada, supercontrolada. Los ganaderos asturianos pasamos todos los controles de producción que se nos exigen y son más exhaustivos que nunca», indica José Calvo, secretario general de UCA. «Lo que ha pasado viene de los primeros casos, de 2001, pero ahora la gente puede estar absolutamente tranquila, porque no hay ningún miedo al contagio», insistió.

Por su parte, Óscar Sirgo, cabeza del sindicato COAG en Asturias, también subraya que el fallecimiento de los dos vecinos de León «no es una cuestión de ahora. Por eso creo que no debiera tener repercusión en el consumo de carne». Y es que, desde la detección de los primeros casos de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB) en España, «Sanidad lo tiene totalmente controlado», recalca.

Desde el sector productor, Gerardo Noval, propietario de una explotación ganadera en Pola de Siero, lamentó que estos fallecimientos -que tuvieron lugar en diciembre y febrero- se hayan conocido cuando «estamos tan mal». Y es que, a su juicio, «el sector de vacuno de carne es muy sensible». «En cuanto pasa algo relacionado con el vacuno, la gente deja de comer carne casi de forma inmediata», opina.

Marcas de garantía

Pero, en esta ocasión, las previsibles repercusiones de la enfermedad, que afecta al sistema nervioso central de las reses, se lamentarían de forma especial. «Los ganaderos estamos asumiendo un coste muy alto por los controles que tenemos que hacer para una carne que no transmite la enfermedad», afirma Noval, quien recuerda que la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob se transmite por las vísceras, «que hoy no se consumen, porque hay que incinerarlas». Y, a este respecto, ayer se supo que uno de los fallecidos era consumidor habitual de sesos de ternera.

También María Luz Rodríguez, presidenta del Consejo Regulador de la IGP Ternera Asturiana, recalca que la ingesta de carne afectada por la enfermedad de las 'vacas locas' tuvo lugar «hace al menos diez años, cuando esto no estaba controlado». No obstante, también teme la posibilidad de que este suceso afecte al consumo en todo el territorio nacional. Sin embargo, desde su punto de vista, estos sucesos «debieran servir para impulsar las marcas de calidad, no para perjudicarlas». Y es que «las marcas de calidad, como nuestra Ternera Asturiana, garantizan la calidad del producto que se consume y éste es el que debiera pedir el ama de casa. Si se paga más caro es porque es mejor», sostiene.

«Sector condenado»

Pero, más que el propio descenso de ventas que pueda sobrevenir tras los dos fallecimientos registrados en Castilla y León, para la presidenta del Consejo Regulador esta noticia es otra muestra más de que «el sector está condenado». Y es que «van a bajar las ventas cuando no ha subido el precio de la carne pero sí el de los piensos», explica. Unos incrementos que, unidos a la subida de los combustibles y la energía, han disparado los costes de producción del sector.

Esta situación, profundiza Rodríguez, ha llevado a un descenso del precio de los terneros: «La gente no los quiere cebar, por el precio de los piensos, así que los vende a cualquier precio, con lo que sólo se obtienen pérdidas». Por eso, reclama a las organizaciones agrarias que «presten más atención a las necesidades que también tiene el sector cárnico».

Entre tanto, el Principado mantiene el control sobre la enfermedad. En lo que va de año, se han realizado más de 8.500 análisis al ganado. En todos los casos, han confirmado la ausencia de la encefalopatía espongiforme bovina. Desde 2001, no han aparecido en Asturias piensos contaminados ni animales afectados.

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