JORNADAS
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El bótox se aplica desde hace tiempo en Cabueñes tanto en traumatología como en reumatología, pero nunca se había utilizado para tratar la incontinencia urinaria, una patología bastante frecuente en la población española que padecen en mayor medida las mujeres (una de cada diez en edad de trabajar y la mitad de las ancianas ingresadas en residencias geriátricas). Villamil explicó que es una operación sencilla -apenas diez minutos- y sin complicaciones. «El bótox paraliza las fibras musculares. Así que cuando la incontinencia se debe a la hiperactividad del músculo podemos solucionarlo inyectando esta sustancia en la vejiga», resumió Villamil. Y añadió: «Las dosis son 30 veces inferiores a las utilizadas en la cirugía plástica, con lo cual resultan inocuas». El mayor inconveniente es que el efecto desaparece al cabo de unos seis o siete meses, por lo que habría que volver periódicamente al hospital.
A finales de 2006, diez hospitales españoles comenzaron a elaborar un protocolo para la aplicación del bótox a pacientes con incontinencia urinaria. A partir de ahí se creó una red de seguimiento para comprobar cómo progresaban estas personas. Las jornadas que se celebrarán jueves y viernes marcan la incorporación de Cabueñes a un segundo grupo de centros que comenzarán a aplicarlo. En ellas se debatirán asuntos como cuál es la dosis más adecuada. Además, se otorgará una beca a un médico residente por un período de un año para que coordine todo el proyecto.





