Ahora me arrepiento tanto, tanto, pero no se puede volver atrás. Afortunadamente, estos últimos años he mejorado, ya no doy portazos, grito mucho menos y me atrevo a decir lo que siento. Claro, eso me causa algún que otro disgusto pero creo que merece la pena.
Es bonito poder decir a la gente que quieres y aprecias lo que sientes. He aprendido a evitar a la gente que no aprecio o me hace daño, e intento rodearme de la que quiero. Quizás eso me ayude a retrasar el momento del infarto. ¿Qué tal si hacemos todos lo mismo?
Bueno, cambiando de tema, un amigo inglés me ha comentado que echa mucho de menos ver películas en versión original en Asturias y yo le he dado la razón, no sólo para los numerosos extranjeros que ya viven en nuestra comunidad, si no también para los asturianos que nos gustaría oír a nuestros artistas preferidos con su voz. Así que lanzo la idea para que los Yelmo o los Centro establezcan un día y hora para que podamos conseguirlo.





