MOHAMED ABU HASSIR
ESTUDIANTE DE MEDICINA PALESTINO

-¿Cada cuánto hablan?
-Pues una o dos veces al mes, pero no podemos decir nada de política. Todas las comunicaciones están controladas por Israel.
-Siete años sin verse debe tenerle marcado.
-Es duro, sí, pero cuando pienso en Gaza, no pienso en mi familia. Ella es una más del pueblo palestino, y yo pienso en el conjunto de la sociedad palestina. Yo no quiero que los míos estén bien, quiero que el millón y medio de personas que viven allí lo estén.
-Usted no es un joven corriente.
-Mira, cuando llegué aquí salía con mis compañeros y notaba distancia. Los veía salir de fiesta, beber, y mi cabeza no estaba allí, estaba en Palestina. Veía que, cuando había fuegos artificiales, ellos lo disfrutaban; a mí me recordaba a los bombardeos. Entre occidente y yo hay un muro, que es la causa palestina.
-¿Y cómo va la salud de la causa?
-Muy delicada. El pueblo sufre más que nunca: nos pidieron que hiciéramos elecciones, y cuando las ganó el movimiento de resistencia de Hamas, nadie las aceptó. El mundo debe saber que preferimos morir en busca de pan que de hambre, que es a lo que nos obliga Israel, el país con la mayor cárcel al aire libre del mundo: Gaza.
-Bin Laden justifica sus atentados con la opresión palestina. ¿Es buena ayuda ésa?
-Como palestino sólo tengo que pensar en mi causa, no puedo perder el tiempo en cosas que, actualmente, no son efectivas. Mi arma fuera de Palestina es mi bolígrafo, y mis balas son las palabras. La lucha armada sólo tiene sentido dentro de las fronteras de Palestina.
-Llegó hace siete años. ¿Dónde se imagina dentro de otros siete?
-Espero verme en un Jerusalén libre. Pero para eso necesito su ayuda.





