El estreno, en términos de audiencia, un fracaso importante: se quedó en una cuota del 11,3%, con 2,2 millones de espectadores. Es muy poco para el 'prime time' de TVE-1, sobre todo teniendo en cuenta los resultados obtenidos por las últimas series de TVE ('Herederos', 'Desaparecida', 'Fago', 'La Señora'). Con todo, hay que subrayar que el fracaso inicial de 'Plan América' no hace justicia al producto. Para empezar, lo mejor de esta serie es el hallazgo de un nuevo yacimiento narrativo. Eso de situar la acción en el campo de una ONG no deja de ser muy novedoso. Es verdad que no es enteramente original: una situación semejante alimentó buena parte de la trama de 'Urgencias' en varios episodios. En todo caso, para la ficción española sí es un territorio virgen.
La importancia del hallazgo se calibra mejor si reparamos en la monotonía de los escenarios habituales de nuestras series: tenemos varias historias de médicos, varias de policías, otras de familias estrambóticas, etc., y son los mismos contextos que vienen repitiéndose desde hace muchos años. Como nuestra industria audiovisual parece alérgica a la tradición cultural propia, rara vez se atreve alguien a buscar la innovación echando mano del pasado, y como la creatividad de nuestros canales tampoco es proverbial, los relatos quedan condenados a repetir unos cuantos argumentos invariables. Por eso tiene tanto valor el cambio que supone situar la narración en un escenario como el de 'Plan América'. Otra cosa es la adecuación entre la historia y la realidad de la cooperación internacional. Aquí habría que escuchar más bien a quienes han pasado por ese trance. De momento, valdrá la pena ver cómo evoluciona.





