
La vista se celebrará en cuatro sesiones, del 9 al 12 de junio, en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial, en Oviedo. Según explicaron fuentes jurídicas, aunque el crimen se cometió en Gijón las competencias corresponden a esta sala de la capital, al tratarse de un caso relacionado con la violencia de género. Durante los cuatro días que durará el juicio pasarán ante el juez más de medio centenar de testigos. La acusación particular, en concreto, ha solicitado que se llame a declarar a 22 vecinos y familiares de la víctima y de su presunto asesino, además de una docena de policías que participaron en la investigación y cinco peritos -cuatro forenses y un psicólogo forense-.
En su escrito inicial el Ministerio Fiscal solicitará una pena de 44 años de prisión y una multa de 200.000 euros para el presunto parricida, al entender que concurren dos delitos de asesinato y homicidio en grado de tentativa. En concreto se piden 25 años por la muerte de Desirée Prieto y 19 más por la agresión sufrida por su hijo. solicita además que se prohíba a José María S. D. acercarse a su hijo y a la madre de la víctima durante 29 años, período durante el que tampoco se le permitiría comunicarse con ellos por ningún medio.
La acusación particular, representada por el abogado Javier Díaz Dapena, del despacho de Viliulfo Díaz, coincide en la pena solicitada por el presunto delito de asesinato consumado, si bien reclama que la relativa a la tentativa de homicidio sea de 20 años, al entender que debe tenerse en cuenta la agravante mixta de parentesco. Reclaman además que la orden de alejamiento se establezca por 35 años y que además del menor y su abuela se incluya en la misma a las dos hermanas de la víctima. Díaz Dapena solicita además una indemnización de 500.000 euros en concepto de responsabilidad civil.
Libre absolución
Por su parte la defensa de José María D. S. pedirá la libre absolución de su representado, al considerar que no existen pruebas contundentes que demuestren que él fue el autor material de los hechos. Así, apunta que el acusado no se acuerda de nada de lo ocurrido el día de autos, como ya declaró el imputado ante el juzgado de instrucción, y que los dos cuchillos encontrados en la escena del crimen no tienen sus huellas.
De forma subsidiaria, en el caso de no ser admitida su petición, plantea que se le condene a cinco años de cárcel por el homicidio -en su opinión no fue asesinato- de su ex pareja y a dos años y medio de prisión por la tentativa sobre su hijo.
Los trágicos hechos que se juzgarán en junio se remontan al 14 de julio de 2006. Desirée Prieto, de 22 años, había dejado a su hijo al cuidado de su ex compañero sentimental -y padre del niño-, para recogerlo cuando saliera de trabajar. A última hora de la tarde, cuando vio que José María D. S. y el menor no estaban en la parada de autobús donde solían quedar para recoger al niño, se dirigió al domicilio del acusado.
Unas horas más tarde, extrañada por que su hija y su nieto no regresaban a casa, la madre de Desirée, Dolores Prieto, avisó a la Policía. Cuando los agentes accedieron al interior de la vivienda de José María S. D. encontraron en el suelo el cadáver de la joven, que había sido degollada. El niño, gravemente herido por arma blanca -recibió cinco cuchilladas- estaba tendido en la cama junto a su padre, que presuntamente intentó suicidarse cortándose las venas.
A su ingreso en prisión, los responsables del penal de Villabona decidieron poner medidas especiales de seguridad para evitar que el imputado fuera agredido por otros internos y se temía incluso que algún miembro de su familia podría intentar atacarle. Días después se decidió su traslado a la cárcel de Mansilla de las Mulas, en León.





