El ácido bórico localizado por la Policía en un cajón con juguetes del domicilio de M.V.P, alias Tío Agustín, era para mitigar el "olor de pies" que sufría el acusado, uno de los 29 imputados en la operación 'Pirrichi' contra una red de tráfico de drogas, la mayor que operaba en Asturias en 2005, según la Policía, que hoy ha prestado declaración durante la vista oral del juicio que se sigue en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Asturias.
M.V.P., de 69 años y residente en una aldea próxima a la localidad de La Bañeza, en León, está acusado por la Fiscalía de los delitos de tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas, por los que solicita una pena de seis años y nueve meses de prisión.
Durante el interrogatorio a que le ha sometido el fiscal especial antidroga, José Perals, el acusado ha asegurado que el ácido bórico, utilizado para cortar la droga según el ministerio público, lo había adquirido una de sus hijas para aplicárselo en los pies y que él desconocía el lugar donde estaba guardado.
El acusado, que ha atribuido a un familiar la propiedad de las dos escopetas localizadas en su domicilio y cuya existencia también ha afirmado desconocer, ha alegado que no se ocupaba de organizar la casa, habitualmente ocupada por mucha gente al tener catorce hijos y sesenta y dos nietos.
A preguntas del fiscal, M.V.P., que ha cifrado sus ingresos mensuales en unos 600 euros procedentes de una pensión y de la venta de sillas, ha negado también que sus conversaciones y contactos con otro de los imputados, E.B.G., tuvieran como objetivo el tráfico de drogas sino el interés que había mostrado este último por adquirir un coche de su propiedad, aunque finalmente no se lo vendió.
En esta tercera sesión del juicio contra la red de tráfico de cocaína y heroína, la mayor que operaba en Asturias en 2005 según la Policía, ha testificado también J.B.H., padre de uno de los encausados, y en cuyo domicilio se incautó una pistola semi automática de la que el acusado ha negado ser el propietario.
Según su testimonio, el arma podría pertenecer a otro de sus hijos, toxicómano y que en esa etapa "entraba y salía de la cárcel", a la vez que ha aludido a su condición de pastor de la Iglesia Evangélica para descartar que la pistola fuera suya al tenerlo "prohibido" por su religión.
El juicio que se sigue en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Asturias continuará la próxima semana con la declaración de los testigos y la presentación de pruebas periciales solicitadas por el fiscal y por los abogados de los 29 imputados, para los que el ministerio público pide 169 años y nueve meses de prisión.
Al comienzo de la vista quince de los acusados se declararon culpables tras admitir los hechos de que les acusaba el fiscal especial antidroga.