
Delphine Boël posa con su libro /
AFP PHOTO / BELGA PHOTO DIRK WAEM
Una hija de Alberto II nacida fuera del matrimonio, Delphine Boël, ajusta cuentas con su padre, el rey de Bélgica, en un libro presentado hoy en Bruselas y titulado "Cortar el cordón", que pone luz a una historia poco conocida entre los habitantes del reino. "¿Qué padre no asume sus responsabilidades y no ayuda a su hija cuando es acosada?", se pregunta en esta "autobiografía ilustrada" Boël, cuya existencia fue revelada en 1999 suscitando un enorme interés en Bélgica.
Delphine Boël nació en 1968 de una relación de varios años entre Alberto, por entonces príncipe de Lieja, y la baronesa Sybille de Selys Longchamps, esposa del industrial belga Jacques Boël. Durante la década de los setenta, vivió cerca de Bruselas, con su madre. El príncipe Alberto "venía mucho a casa, la quería mucho", cuenta en su libro Delphine, que por entonces ignoraba que se trataba de su padre.
Pero las condiciones impuestas por el rey Balduino, hermano mayor de Alberto, y el Gobierno de la época eran "muy duras". En un país muy católico, un divorcio entre Alberto y su mujer Paola le hubieran forzado a renunciar a su título de heredero al trono, subraya su hija. "Alberto y mi madre sólo podían verse a escondidas", explica, en referencia a lo ocurrido hasta 1984, cuando el futuro rey puso fin de manera de definitiva a su relación con la baronesa de Selys Longchamps.
Fue en ese momento cuando Delphine supo quién era su verdadero padre: "Estaba contenta de haber encontrado a mi padre, y al mismo tiempo me daba cuenta que no le iba a ver más". Alberto II admitió las dificultades que había atravesado su matrimonio en un discurso televisado de Navidad en 1999, pero no reconoció oficialmente a Delphine como su cuarta hija y nunca apareció en público a su lado.
Divulgación del secreto
Finalmente, "fue por una sola frase en un libro sobre Paola cuando se divulgó el secreto", en 1999, recuerda Delphine Boël. El Palacio Real sugirió que sería conveniente que desapareciera, que abandonara Inglaterra, donde vivía desde hace varios años. Furiosa, Delphine llamó a Alberto, convertido en rey de los belgas. "No me debes llamar nunca más. No quiero saber más nada de esta historia. Y además no eres mi hija", habría respondido el rey, según Delphine.
"El rey es inviolable. No puedo ir a la puerta del palacio y pedir su ADN", alega Delphine. La mujer, que realizó estudios artísticos centrados en la escultura, dice no entender hoy en día la actitud "extraña" de su padre. "Mentiría si dijese que no esperaba una situación como en Mónaco", donde el príncipe Alberto ha reconocido a sus hijos extramatrimoniales, explicó hoy en una conferencia de prensa. "Seas rey o guardabosques, eres responsable del hijo que has engendrado", sentenció Delphine, quien aseguró que no sentía "odio" hacia su padre. A los 40 años, Delphine Boël, embarazada de su segundo hijo, espera ser reconocida como artista.