La primera de ellas, en el concejo de Ribadedeva, fue declarada Bien de Interés Cultural en 1985 y se trata de un gran abrigo que cuenta en su interior con dos salas. En el fondo de una de ellas se hallaron en su día una serie de signos de color rojo que representan puntuaciones y trazos en ángulos festoneando oquedades naturales de la roca.
En el concejo de Llanes, donde recientemente se aprobó la protección de la cueva de Las Herrerías (La Pereda), ha sido acordado también la protección de otras tres cuevas, ubicadas dos de ellas en la localidad de Balmori y la tercera en Parres. Todas ellas fueron declaradas también Bien de Interés Cultural en 1985.
La cueva de Balmori fue ocupada entre los períodos Solutrense y Asturiense y cuenta en su interior con una representación de motivos artísticos paleolíticos integrada por varios conjuntos de signos abstractos. Por su parte, la de El Quintanal presenta en su estrecha galería una representación animal, identificada con un jabalí o con un bisonte, a la que se superpone otra figura de identificación más problemática, todo ello datable en las fases iniciales del Paleolítico Superior.
Por último, el boletín estatal recogía ayer también la misma protección para la cueva de El Covarón, en la localidad llanisca de Parres. En el fondo de esta gruta se localiza una gran dolina, conteniendo dos conjuntos de manifestaciones parietales. El primero, localizado en el exterior, es un conjunto de trazados grabados, adscritos con dificultades a los inicios del Paleolítico Superior. El segundo, de más interés, se localiza en una galería del interior, contando por una parte con signos y manchas pintados en color rojo que datan de finales del Solutrense e inicios del Magdaleniense y, por otra, con figuras de animales dibujados con pintura negra, datadas en el Magdaleniense Medio e inicios del Superior.





